ISSN 1989-1938
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Revista de pensament musical en V.O.

Repetición e imitación en las primeras experiencias musicales


Una visión del programa Suzuki Educación Temprana (Suzuki Early Childhood Education)

Secció a càrrec d’ORIOL FERRÉ

AUTORA: JULIA PÉREZ · Profesora de Violonchelo y Suzuki Early Childhood Education acreditada por la ESA (European Suzuki Association)

La habilidad musical no es un talento innato, sino una habilidad que se puede desarrollar. Cualquier niño puede desarrollar una habilidad con un método adecuado, de la misma manera que todos los niños desarrollan la habilidad de hablar su lengua materna. El potencial de todo niño es ilimitado.” 

Dr. Shinichi Suzuki

 La conocida observación del Dr. Suzuki, en la que alude al hecho de que el 100% de la población en cualquier punto del planeta llega a aprender perfectamente su lengua materna, es el punto de partida de su conocido método de violín, de sus equivalentes para otros instrumentos y de un programa de iniciación musical para bebés de 0 a 3 años. Así mismo, esta idea podría ser la base de partida para muchos otros ámbitos de aprendizaje. La afirmación data del período en el que el pedagogo japonés empezó a dar clases de violín a alumnos en edad infantil, alrededor de 1930. En ese momento, esta idea nació como fruto de la observación y del análisis directo, sin estar respaldada por estudios científicos que llegarían mucho después, a finales del s. XX. En la actualidad, el cerebro y los procesos de aprendizaje siguen siendo aún campos con grandes áreas de desconocimiento y por ello son objeto de muchas investigaciones, que van confirmando paulatinamente las propuestas de los grandes pedagogos de principios y mediados del siglo XX.

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Montnegre Foto ©Josep Maria Miquel

Los beneficios del estudio de la Música empiezan a estar refrendados por datos científicos, pese a ser una actividad valorada como parte esencial de la educación ya desde la época romana. El hecho de que tanto la práctica instrumental como el descifrado del lenguaje musical fueran percibidos como algo complejo alejaron a muchos de las aulas y se instauró una edad de inicio elevada, en la que se consideraba que los niños estaban preparados intelectualmente. Tan sólo algunos precursores, como el propio Suzuki, Orff, Kodaly, Dalcroze o Willems, se atrevieron a introducir el aprendizaje musical en las aulas infantiles, con resultados sorprendentes y estimulantes. Hoy en día, tenemos asumido que la práctica musical genera nuevas conexiones neuronales (sinapsis), resultando en un aumento de la memoria, la concentración, las habilidades matemáticas y lingüísticas, el pensamiento abstracto y el razonamiento complejo. Las experiencias musicales aportan una mejora de la capacidades de expresión y potencia la creatividad, a la vez que estimula emocionalmente, llegando a tener efectos en los estado de ánimo. Si a su vez se combina con actividades de movimiento, tiene efectos positivos en la coordinación y el desarrollo psicomotriz. Todos estos beneficios no se quedan en el aula de Música, sino que se trasladan a cualquier ámbito, potenciando las habilidades de los niños de manera global.

A medida que las evidencias científicas de los beneficios de la experiencia musical temprana han aparecido profusamente en los medios tanto especializados como generalistas, las diferentes (a la vez que complementarias) metodologías musicales van teniendo más difusión y presencia en la educación infantil. Es en el escenario de finales del s. XX y principios del XXI donde la estimulación musical temprana empieza a encontrar su lugar visible y surgen nuevas alternativas, bien como contrapunto a los métodos de solera, bien como evolución de los mismos. Una de estas evoluciones es el programa de Suzuki Educación Temprana, conocido también por el original en inglés: Suzuki Early Childhood Education. Desarrollado por la canadiense Dorothy Jones por encargo del propio Suzuki, el programa para bebés sigue la estela de las bases del método: imitación y repetición en un entorno positivo para el aprendizaje.

La metodología Suzuki, denominada por él mismo como “Método de la lengua materna”, surgió de la constatación de que algo tan extremadamente complejo como aprender a hablar puede ser realizado satisfactoriamente por todos los niños. Shinichi Suzuki analizó cómo se produce el aprendizaje del lenguaje: en el ámbito familiar, en un entorno en el que el bebé está inmerso constantemente entre personas que hablan entre ellas y que se dirigen a él/ella, con varias personas que le prestan atención (habitualmente, las madres y padres) y le hablan en un tono de voz claro, usando sílabas o palabras cortas, repitiéndolas, celebrando y alabando cada nuevo logro, por pequeño que éste sea. El programa de Suzuki Early Childhood Education (SECE) parte de las premisas del método Suzuki, a la vez que combina elementos de otras metodologías, siendo Dorothy Jones también profesora de Orff y habiendo recibido influencias de los avances pedagógicos de Piaget y Montessori.

El instinto de imitación está documentado ya desde 1908[1], con el descubrimiento de las neuronas espejo que forman un “sistema imitativo” por el que de manera innata tanto humanos como primates somos capaces de imitar movimientos, expresiones faciales, actitudes, sonidos y vocalizaciones. Este reflejo es fundamental en las primeras experiencias musicales, por lo que es de gran importancia el uso consciente y el control de los diversos elementos que serán imitados: voz, expresiones y acciones de todos los presentes en el espacio, así como del material de soporte tecnológico (grabaciones). En las clases de SECE se promueve que la imitación suceda entre todos los actores de las sesiones, dándose entre alumno-profesor, madre/padre-profesor, alumno-madre/padre y muy notablemente entre alumno-alumno. Por ello se intentará dar los mejores ejemplos posibles, tanto con la voz hablada como con la voz cantada, al tocar instrumentos, al realizar percusión corporal, al hacer pequeñas acciones y movimientos, al sentarse…

En este sentido, en las actividades se procura tener instrumentos de gran calidad y dotar a los padres de grabaciones de soporte que les ayuden a ellos mismos a interpretar satisfactoriamente el repertorio de las sesiones de SECE. Durante las clases hay muestras constantes de estos episodios de imitación por parte de los bebés, siendo evidente que éste imita tanto a su adulto de referencia (padre, madre, cuidador) como al adulto que conduce las actividades. Pero cabe destacar el proceso de imitación que se da entre los propios alumnos, hecho por el cual se mezcla en las sesiones a niños de 0 a 3 años. La franja de edad es tan amplia que en las aulas encontramos alumnos que caminan, gatean o que aún son transportados por los padres; alumnos que prácticamente sólo emiten sonidos guturales, que balbucean o que ya hablan. Se comparten experiencias entre alumnos con diferentes estados de desarrollo psicomotriz, por lo que las mismas actividades serán realizadas de manera diferente por los niños. Las clases de SECE son un campo de observación muy rico para estos actos reflejos de imitación y resulta gratificante comprobar cómo las iniciativas individuales se convierten rápidamente en colectivas.

Otro de los pilares de las clases de SECE, al igual que en las clases de instrumento según el método Suzuki, es la repetición. Se trata de uno de los principios del aprendizaje más intuitivos, de cuya existencia ya se encuentran pistas en documentación del Antiguo Egipto, alrededor de 4400 AC. En la Grecia clásica, Aristóteles comentaba el papel de la repetición en la enseñanza, afirmando que “es la repetición frecuente la que produce una tendencia natural”. Este es uno de los aspectos más distintivos de las sesiones de SECE respecto a otras prácticas musicales tempranas, ya que se trabaja con un repertorio de canciones y rimas fijo, repartido en dos sesiones que se alternan semanalmente. Se trata de una característica que con frecuencia produce sorpresa en los adultos, pero que está especialmente diseñada para favorecer el proceso de aprendizaje de los bebés. Al igual que en el proceso de aprendizaje de la lengua materna, los bebés necesitan escuchar repetidamente algo hasta poder llegar a reproducirlo. No es tampoco casualidad el hecho de que los bebés y los niños de corta edad disfruten con las repeticiones, un recurso natural que garantiza el interés de los individuos por aprender.

En las sesiones de SECE se trabaja con un repertorio seleccionado para trabajar diferentes aspectos musicales: cantar, recitar, moverse y pararse según la Música, marcar la pulsación, tocar instrumentos de pequeña percusión. El repertorio y las actividades también están programadas para cubrir otros aspectos tales como: adaptarse al rol, esperar el turno, contar objetos, contar con los dedos, decidir pequeñas acciones individuales, recoger objetos o instrumentos, atender a la lectura de un cuento, leer/hojear libros…Este repertorio fue desarrollado en inglés por Dorothy Jones hace 25 años y se tradujo al castellano hace 2 años de la mano de Sol Cobo y Gracia Cordero en Valladolid. La versión catalana ha sido creada recientemente por Clara Agustí, Irene Gallego y la autora[2] en la ciudad de Barcelona, no siendo una traducción literal, sino una adaptación que incluye canciones tradicionales catalanas tales como “En Jan petit quan balla” y “La masovera”. El programa de SECE en lengua catalana está en las aulas desde octubre de 2014 y ha tenido una buena acogida por parte de las familias.

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[1] Liepmann, H. K; “Das hierarchische Modell der Handlungsplanung”: el modelo jerárquico de la planificación de acciones.

[2] Las tres profesoras forman parte de la Associació del Mètode Suzuki de Catalunya www.metode-suzuki.cat


 

Bibliografía

  • Jones, Dorothy ; “Lullabies, action songs and rhymes”, CD y libro, autoed.
  • Marina, J. A; “El cerebro infantil, la gan oportunidad”, Ed. Ariel, 2011.
  • Siegel, D. et Bryson, T; “El cerebro del niño”, Ed. Alba, 2012.
  • Suzuki, S; “Nurtured by love”, Ed. Suzuki Method International, 2005.
  • Suzuki, S; “Ability development from age zero”, Ed. Suzuki Method International, 2005.
  • Tafuri, J; “¿Se nace musical? Cómo promover las aptitudes musicales de los niños”, Ed. Graó, 2006
  • Trilla, J. et altri; “El legado pedagógico del siglo XX para la escuela del siglo XXI”, Ed. Graó, 2001.