ISSN 1989-1938
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Revista de pensament musical en V.O.

Kenichi Yoshida: el tsugaru shamisen entre Japón y el mundo


DANIEL G. CAMHI

“Es un reto para mí mostrar el shamisen no sólo como un instrumento japonés, sino como un instrumento del mundo.”

Kenichi Yoshida

 

Para Kenichi Yoshida el tsugaru shamisen no tiene fronteras, las fronteras las marcamos las personas. El shamisen es un tipo de laúd de tres cuerdas nacido en Japón. Proviene de unos antepasados milenarios que llegaron al archipiélago nipón desde el continente a mediados del siglo XVI, y a lo largo de los siglos se ha convertido en el instrumento tradicional más popular de las islas. En su transcurrir por el tiempo y las latitudes niponas se generaron variantes en cuanto a características físicas y organológicas[ii], así como también en cuanto a sus repertorios y usos musicales.

1. Kenichi Yoshida durante el taller de shamisen de la Esmuc ©Grupo EsmucAsia

1. Kenichi Yoshida durante el taller de shamisen de la Esmuc ©Grupo EsmucAsia

Kenichi Yoshida es un reconocido intérprete de un tipo de shamisen conocido como tsugaru shamisen. Este instrumento (característico por su mástil grueso con respecto a los demás tipos) se desarrolló en la región de Tsugaru, actual prefectura de Aomori, situada en el extremo norte de la principal isla del archipiélago. Además de sus características organológicas, este tipo de shamisen se distingue por tener un estilo particular de música muy rítmico y movido, en el que la improvisación juega un papel primordial. Se cree que esta variante se originó durante la Era Meiji (finales del siglo XIX) y se usaba principalmente en contextos festivos, de los cuales posiblemente provenga su singular estilo.Desde muy joven Kenichi Yoshida ha buscado formas para poder compartir el shamisen con el mundo. Esta ilusión lo llevó a fundar junto con su hermano Ryoichiro Yoshida el dúo Yoshida Kyōdai  <http://www.domomusicgroup.com/yoshidabrothers/> (también conocido en Occidente como Yoshida Brothers), que desde sus inicios ha buscado crear puntos de encuentro entre el mundo tradicional del shamisen y la música popular internacional. Después de una carrera de éxito internacional, en la que han producido más de una docena de discos y han hecho giras por Norteamérica, Europa y Oceanía, Kenichi  fue nombrado recientemente Embajador Internacional para el Intercambio Cultural por la Agencia de Asuntos Culturales de Japón.

Como parte de su labor como embajador cultural, Kenichi realizó durante este mes de mayo un taller de interpretación de tsugaru shamisen en la Escola Superior de Música de Catalunya (Esmuc), organizado por esta institución con el apoyo de la Agencia Cultural de Japón, el Japan Cultural Envoy, la colaboración del Consulado General del Japón en Barcelona y la ayuda de Mirasol y Subaru. No es la primera vez que visita la institución, ya que en septiembre de 2015 realizó una master class para mostrar las posibilidades del instrumento e incitar la curiosidad de los estudiantes. En esta nueva visita se seleccionó a dos estudiantes y un profesor de la Esmuc para participar en un taller intensivo de doce horas, tras el cual se realizó una presentación en la que tocaron ambos estudiantes junto con Yoshida sensei y con la colaboración de Horacio Curti, coordinador de la actividad, etnomusicólogo especialista en Japón, maestro shakuhachi[iii] y profesor de la Esmuc.

Después de dos semanas de curso, Kenichi nos concedió un momento para realizarle algunas preguntas acerca de su impresión sobre el curso, su posición en relación la cultura tradicional japonesa y sus proyectos próximos.

Daniel G. Camhi: ¿Por qué has decidido llevar a cabo tus actividades como embajador cultural en Barcelona?
Tomoko Matsuoka:
La primera vez que visité España fue hace trece años, en un viaje que hice a Madrid. Luego en 2006 hice una gira de conciertos, y fue en esta ocasión que pude visitar Barcelona. Me pareció una ciudad fascinante: el paisaje, el arte, la arquitectura de Gaudí. Me sentí muy a gusto aquí. También me gusta la cercanía a la cultura del flamenco, que tiene alguna similitud con el shamisen. Tenía la ilusión de que esta tierra fuese un lugar donde el shamisen pudiera enraizarse, no solamente para tocarse, sino para que pueda realizar una evolución a largo plazo cercana a vuestra cultura. Por eso es muy importante este taller en la Esmuc. No elegiría la Esmuc sólo para dar un concierto, porque quería que los estudiantes de música tocaran shamisen. Y tengo la ilusión de que con suerte algún alumno se dedique después a tocar el shamisen.

2. Sesión del taller de shamisen de la Esmuc ©Grupo EsmucAsia

2. Sesión del taller de shamisen de la Esmuc ©Grupo EsmucAsia

¿Tienes intenciones de volver a la Esmuc después de acabar este curso?
Yo quiero volver a la Esmuc regularmente. Ahora mismo no enseño nada en Japón, sólo es posible tomar mis clases de shamisen en la Esmuc. Para mí ha sido especialmente interesante la experiencia de enseñar a partir de una pieza que voy componiendo según el nivel, el desarrollo y el proceso de aprendizaje de los alumnos. Esta forma de enseñanza no existe en un método tradicional japonés, es un reto que me motiva, y creo que podría emplearse en otros contextos.

¿En qué aspectos es distinta esta forma de enseñanza con respecto a la tradición japonesa?
En Japón se enseña principalmente a base de aprender canciones folclóricas (min’yō). Entonces no hay una sensación de hacer algo que puede hacerse “sólo aquí”, como lo es componer una pieza especial para los participantes del taller. Lo que quiero hacer es enseñar cosas que solamente puedo hacer yo en un ambiente único, que solamente es posible ahí en el contexto en que está sucediendo.

3. Sesión del taller de shamisen de la Esmuc ©Grupo EsmucAsia

3. Sesión del taller de shamisen de la Esmuc ©Grupo EsmucAsia

¿Cuál ha sido tu impresión general de la respuesta de los alumnos?
Estoy muy contento de verlos tan entregados al taller. Es increíble que en solamente ocho sesiones puedan tocar una pieza, es imposible que esto sucediera en Japón. Si dijera esto a otro intérprete de shamisen se sorprendería mucho. Además no es una pieza de min’yō, sino que es algo original, compuesto en el momento, y esto tiene mucho significado. Al terminar me gustaría que entre los alumnos decidieran el título de la pieza[iv].

¿Podrías hablarnos un poco sobre las características de esta composición?
Existen piezas tradicionales para aprender las bases del tsugaru shamisen que también toqué yo desde pequeño. Sin embargo son difíciles para aprender el instrumento por primera vez y pensé que podría crear algo que fuera más interesante para alguien que recién está aprendiendo. Pero no podía realizar esto con una manera tradicional de enseñar. Si hiciera un taller en Japón, naturalmente enseñaría min’yō, sin embargo esto también pueden hacerlo otros maestros, entonces me preguntaba por algo especial que solamente pudiera hacer yo como embajador cultural. Para que el shamisen pueda enraizarse aquí, primero necesitamos instrumentos. Luego necesitamos repertorio, pero en realidad tocar simplemente min’yō no es muy interesante, así que decidí componer una obra original basándome en piezas min’yō. Pensé ¿por qué no ampliar las posibilidades y provocar más interés en las personas? Pero sin alejarme demasiado de la tradición e incluyendo elementos técnicos tradicionales como utsu, sukū, hajiku[v]. Así he compuesto la pieza: dialogando con los alumnos.

4. Sesión del taller de shamisen de la Esmuc ©Grupo EsmucAsia

4. Sesión del taller de shamisen de la Esmuc ©Grupo EsmucAsia

¿Cómo te posicionas, tanto individualmente como siendo parte del dúo Yoshida Kyodai, con respecto a la tradición japonesa del shamisen?
En el mundo del shamisen tradicional nos consideran shamisenpop”, en pocas palabras. Sin embargo es muy importante ver que siempre hay frases que las guitarras no pueden hacer. Tampoco tiene sentido tocar frases de guitarra con el shamisen. Dicen que Yoshida Kyodai “es muy pop” porque nosotros intentamos parecernos más a la cultura pop haciendo colaboraciones con otros músicos. Pero hacer esto no vuelve pop a Yoshida Kyodai; hemos entrado en esta cultura para que más gente pueda escucharnos. El repertorio min’yō se mueve en un entorno muy doméstico, entonces si queremos dar a conocer el shamisen necesitamos partir de un entorno mucho más abierto, aunque no sea necesariamente el pop.

¿Puedes hablarnos un poco sobre el proyecto de colaboración con el compositor Fabià Santkovsky y la OBC?
Este proyecto fue idea del director Kazushi Ono, actual titular de la OBC. La idea es que Fabià, un joven compositor catalán, escriba un concierto para tsugaru shamisen, guitarra española y orquesta,. Acabo de hacer un experimento con él para mostrar las técnicas y las posibilidades del instrumento. Está previsto que se estrene dentro de dos años y también que se presente en Japón antes de las olimpiadas de 2020. Es un reto para mí mostrar el shamisen no sólo como un instrumento japonés, sino como un instrumento del mundo.

 *  *  *

El taller de tsugaru shamisen concluyó el día 23 de mayo con un concierto en el que participaron Alba Muñoz y Carles Dorador (los dos alumnos del curso), el profesor Horacio Curti, y Kenichi Yoshida sensei. A petición del maestro Yoshida se hizo coincidir el cierre del taller con un concierto en beneficio de las víctimas del terremoto que golpeó la región Kumamoto en el mes de abril de 2016. En este evento se realizó también una ceremonia de donación en la que el Embajador Internacional para el Intercambio Cultural Kenichi Yoshida donó oficialmente a la Esmuc los tres shamisen utilizados por los participantes. Este taller de shamisen fue el primero en realizarse en Europa, pero seguramente no será el último. Todos los implicados han mostrado un verdadero interés porque actividades semejantes sigan sucediendo con cierta regularidad. Actualmente el tsugaru shamisen no se enseña en ningún ámbito institucional, ni dentro ni fuera de Japón, a diferencia de otros estilos de shamisen. Ahora que se dado un gran primer paso y se tiene una infraestructura básica, tal vez pueda trazarse un camino en que Barcelona se vuelva una capital del tsugaru shamisen.

Enlaces:
Exposición digital sobre el shamisen organizada por la biblioteca de la Esmuc:
<http://www.esmuc.cat/L-Escola/Serveis/Biblioteca/Biblioteca-digital/Exposicions-virtuals/El-shamisen-un-llauet-del-Japo>
Playlist audiovisual seleccionada para exposición de shamisen de la Biblioteca de la Esmuc: <https://www.youtube.com/playlist?list=PL8MHwSJ9VcuxYR8NdUGsEUegN4p9maXng>


[i] Quisiera agradecer a Horacio Curti, Tomoko Matsuoka y el Grupo Esmuc Asia por su invaluable ayuda durante todo el proceso de elaboración de esta entrevista.
[ii] La organología es la ciencia que estudia los instrumentos musicales y su clasificación. Se habla de características organológicas de un instrumento cuando se refiere a su construcción y producción de sonido.
[iii] El shakuhachi es una flauta vertical tradicional japonesa hecha de bambú.
[iv] El título de la pieza fue elegido por los participantes posteriormente a la realización de esta entrevista. Se decidió llamarla Komorebi, concepto japonés de difícil rendición en castellano pero que podría traducirse como; “Los rayos del sol que se filtran a través de las hojas de los árboles.”
[v] Se refiere a técnicas de ejecución específicas. Utsu significa atacar la cuerda con el bachi (plectro) en sentido descendente, hacia el cuerpo del instrumento. Sukū se refiere a un ataque en sentido inverso al utsu. Y finalmente hajiku se refiere a una forma de pulsar la cuerda mediante una flexión rápida de los dedos de la mano izquierda.