ISSN 1989-1938
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Revista de pensament musical en V.O.

¿Vuelve el vinilo?


PEDRO BUIL

Se trata de un rumor muy recurrente en los últimos días sobre el que se va a tratar de arrojar algo de luz. Vuelve el vinilo, o al menos parece estar de moda en una época en la que el mercado de la música grabada en formato digital continúa imparable y la crisis del formato físico en caída libre.

Imagen: Pedro Buil

Imagen: Pedro Buil

Como breve contextualización cabe señalar que, con la llegada de la Era digital, asistimos a un cambio de paradigma en el seno de la industria musical que revolucionó tanto el modelo de distribución, como el de venta así como los hábitos de consumo de la sociedad.
Uno de los acontecimientos que ha supuesto una auténtica revolución en la cadena de valor de la industria fue sin duda la llegada del mp3. Numerosos expertos señalan que el sistema de almacenamiento mp3, mucho menos pesado que otros formatos como el WAV, aunque carente de la misma calidad de sonido, es un fiel reflejo de lo que el consumidor ha adquirido como una práctica habitual, acumular una notable cantidad de música, superior a la que es capaz de escuchar.

Es decir, la facilidad que los sistemas P2P así como las descargas legales e ilegales han contribuido a que se priorice la cantidad  de material acumulado a la calidad. En apenas unos minutos cualquier internauta es capaz de conseguir la discografía completa de múltiples artistas. Sin embargo, difícilmente será capaz de encontrar el tiempo suficiente para disfrutar del contenido musical que acaba de adquirir de manera inmediata.

A pesar de que el acceso a internet en los hogares españoles ha aumentado año tras año desde los inicios del S.XXI -lo que representa uno de los grandes avances de la sociedad actual-, este fenómeno no jugó a favor de una industria que no supo ver con antelación las consecuencias que esta revolución tecnológica podría traer consigo. La falta de anticipación derivó en lo que comúnmente se ha denominado la crisis de la industria de la música.

Sin embargo, consideramos más acertado hablar de una crisis del formato. Entiéndase este matiz con algo de perspectiva, porque si bien es cierto que en los años en los que el desplome del gigante musical era evidente y nada parecía poder cambiar esta tendencia, nos encontramos en un momento histórico en el que la curva negativa de las ventas musicales parece haber encontrado un aliado en los servicios que el streaming ofrece. Por primera vez en la historia se vende más en formato digital que en formato físico y este hecho hace pensar que tal vez si se hubiera apostado con más antelación por este modelo la denominada crisis no hubiera sido tan acentuada.

A pesar del repunte que está experimentando la industria de la mano del formato digital y más concretamente gracias al streaming, aún seguimos ante una crisis del formato físico el cual ha sufrido un impacto tan estrepitoso que difícilmente se llegará a recuperar. Precisamente por ello, el propósito de esta reflexión se centra en analizar una rareza dentro de este hemisferio de la música grabada en formato físico, el cual intuimos que continuará a la deriva en los próximos años.

Dicha singularidad la advertimos en un formato de sobra conocido por ser un antecesor del Compact Disc, buque insignia de la industria musical en los años de expansión de la misma. Nos referimos al vinilo. Sin duda este formato quedó comercialmente obsoleto con la llegada del CD por la capacidad de almacenamiento, la notable calidad del WAV como formato, por lo atractivo que resultaba su tamaño y por la diferencia de precio de los aparatos de reproducción desarrollados en torno a este producto. Del mismo modo que el walkman donde escuchábamos cintas de cassette fue suplantado por el discman, el vinilo se ve superado en ventas por el CD, quedando el primero prácticamente como un objeto de culto para el coleccionista y siendo el segundo la herramienta moderna a través de la cual comercializar música y grabar nuevos LP’s.

Volviendo a los años en los que se hace evidente el comienzo de la crisis, observamos cómo han evolucionado las tendencias de las ventas tanto del CD como del vinilo.   

Fuente: elaboración propia a partir de los datos de Promusicae[i]

Fuente: elaboración propia a partir de los datos de Promusicae[i]

Lo primero que apreciamos es que, sin duda, la venta de vinilos no ha sido representativa en los años de bonanza de la industria y, a día de hoy, continúa sin serlo. A pesar de que todos los formatos contribuyen en mayor o menor medida al balance global de las ventas, sin duda el CD ha acaparado prácticamente la totalidad de este aparato que conforma el mercado de la música grabada en formato físico.
Así vemos como el vinilo se ha visto representado por un porcentaje casi residual que, sin embargo, ha ido aumentando desde los comienzos de la crisis hasta la fecha actual, ya quela industria se ha basado como eje vertebrador en la venta del CD como producto estrella. Las cifras alcanzadas en 2005 muestran cómo se vendieron casi cuarenta millones de CD’s en España. Hoy se venden menos de la cuarta parte. Un desplome que continúa a la baja y que tan sólo se ha visto amortiguado por los beneficios obtenidos a través del hemisferio digital que, como se ha mencionado, está liderado por el streaming.
Sin embargo, analizando en detalle la curva de las ventas de vinilos en la última década apreciamos un inusual repunte de un formato que continúa aumentando sus ventas paulatinamente y que está viviendo una segunda época dorada.

Fuente: elaboración propia a partir de los datos de Promusicae.

Fuente: elaboración propia a partir de los datos de Promusicae.

Comparándolo con el CD, objeto líder del formato físico, las ganancias a través de los LP’s en vinilo siguen sin ser representativas. Sin embargo, lo que realmente resulta interesante es el repentino auge que está experimentando este objeto que algunas voces daban ya por muerto.

Precisamente porque la industria ha cambiado, también lo han hecho los hábitos de consumo musical. Hoy en día el usuario consume música digital bien almacenada en sus dispositivos o directamente a través de plataformas de reproducción en streaming, ya sea en su vertiente gratuita financiada por publicidad o mediante suscripción. Si bien la publicidad ha sido y es determinante para explicar este fenómeno que ha revolucionado la forma de vender y escuchar la música, hoy en día el sustento fundamental es la suscripción a modalidades de pago, que suponen en torno a dos terceras partes de la financiación del streaming, frente a los beneficios obtenidos mediante la publicidad que representa el tercio restante.
El nexo entre el streaming y el vinilo  resulta un tanto difuso pero tiene que ver con la pérdida del valor añadido que otros formatos físicos brindaban frente a éste, como eran el menor tamaño y la portabilidad. Cualquier usuario escuchaba la música que llevaba consigo bien fuera en cassette o CD, junto con su correspondiente reproductor, algo que en el caso del vinilo resultaba del todo inviable. Por ello, el streaming y la fuerza del formato digital conducen a que, de nuevo, el consumo del formato físico se desempeñe en un contexto indoor, ya sea en los hogares, en las aulas, las fonotecas, etc. Lo digital lo llevamos en el móvil y lo físico lo almacenamos en casa y lugares de trabajo. Coleccionamos por el gusto y la satisfacción de guardar un objeto apreciado y con otro valor, un valor romántico, tangible, que forma parte del acervo cultural  que representa para cada uno de nosotros un determinado cassette, CD o vinilo.
Es en este terreno, en el del coleccionismo o el del fetiche romántico del objeto tangible con un determinado valor sentimental, donde el vinilo está superando a sus formatos competidores, si consideramos que en algún momento perdió esta hegemonía. Si bien se vio superado, tal vez fuera por otras cualidades, como el tamaño, o la facilidad para llevar la música allá donde el usuario quisiera, pero una vez esta cualidad ha sido adherida al mp3, o al streaming, el valor del formato físico está retornando hacia lo que un día fue.
Entonces este efecto rebote, o esta moda ¿es real? No es casual que en plena campaña navideña, medios como “El Español[ii]” o “ABC[iii]” se hayan hecho eco de la noticia que el 6 de diciembre publicaba la BBC [iv]afirmando la semana inmediatamente anterior, las ventas de vinilos superaron a las descargas de música digital en el Reino Unido. Este titular tan llamativo para algunos medios ha resultado irresistible pero ha producido un eco sobredimensionado del fenómeno.
El sensacionalismo con el que se ha impregnado a la noticia ha conducido a que el propio ABC  hable de las descargas digitales en su titular, aunque continúe afirmando en el cuerpo del artículo que las ventas de vinilo han superado a la música digital en Reino Unido remitiendo a los datos de E.R.A [v](Entertainment Retailers Association). Teniendo en cuenta que bajo la denominación “música digital” se encuentran las descargas, los productos para móvil, pero sobre todo el gigante del streaming, esta afirmación quedaría distorsionada.

En todo caso, la noticia del 2016 no la protagoniza el vinilo sino el hecho de que por primera vez en la historia se vende más música en formato digital que en formato físico, aunque como señala el medio de prensa británico los registros de las ventas de vinilo  superaron a las descargas digitales en una semana concreta.  Este hecho inusual se produce en plena campaña navideña y tras las ventas producidas durante el Black Friday.Estos hechos que sin duda son relevantes a la hora de analizar el balance de ventas de dicha semana como señala el medio inglés.
Finalizamos así esta reflexión tratando de contestar a algunas de las preguntas que nos formulábamos al comienzo. Es una evidencia que el vinilo jamás ha dejado de consumirse y que las nuevas generaciones también han tomado este formato como una opción más a la hora de elegir el modo de consumir música y disfrutar de la experiencia musical.
Las razones por las que se sigue consumiendo música en vinilo no son cuestiones sencillas de desvelar. Ya sea por las cualidades acústicas que brinda este soporte, por el valor del objeto para el usuario, por una cuestión de gusto personal, o por un auge del coleccionismo como objeto de culto,  lo que es seguro es que no se ha dejado de vender música en vinilo, ni siquiera en los peores años que ha atravesado la industria de la música en España y, además, lejos de haberse estancado, sus ventas están aumentando año tras año.
A pesar de lo anterior, el peso que tiene el vinilo a la hora de analizar el balance global de las ventas anuales de música grabada es mínimo y, a nuestro juicio, continuará siendo minoritario si lo comparamos con las ventas del CD, incluso a pesar de estar en declive. Más irrelevante económicamente hablando si se compara con el entorno del consumo digital, principalmente llevado a cabo a través de servicios en streaming que se establece como el relevo principal para volver a elevar las cifras globales de una industria herida de gravedad que por primera vez afronta con cierto optimismo su futuro.

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[i] http://www.promusicae.es/estaticos/view/4-informes-promusicae
[ii] http://www.elespanol.com/cultura/musica/20161209/176982969_0.html
[iii] http://www.abc.es/cultura/musica/abci-vinilo-supera-ventas-descargas-digitales-reino-unido-201612091359_noticia.html
[iv] http://www.bbc.com/news/entertainment-arts-38221420
[v] http://www.eraltd.org/