ISSN 1989-1938
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Revista de pensament musical en V.O.

Entrevista amb el bateria Gonzalo del Val


Secció a càrrec de JOAN CARLES ABELENDA

“No creo en los nombres y sí en las posibilidades musicales que un músico me puede aportar”

Gonzalo del Val es uno de los mejores bateristas de jazz de la escena nacional. Ha participado en un elevado número de proyectos y de grupos pero como líder absoluto tiene cuatro grabaciones todas ellas de extraordinario valor musical. Su más reciente grabación, «Koiné», ha sido escogido como una de las mejores grabaciones nacionales de jazz del año 2016 por el suplemento cultural del diario El País, Babelia y por la web de jazz, Distrito Jazz.

©Joan Carles Abelenda

Joan Carles Abelenda: Koiné es el cuarto trabajo como líder absoluto a lo largo de tu trayectoria. ¿Cómo ves en su conjunto estos cuatro discos a lo largo de tu carrera musical?
Gonzalo del Val
:
Cada trabajo tiene una línea muy diferente, y lo que si veo en su conjunto es una evolución como baterista. Pero como director de proyectos musicales a nivel general he ido a una idea mucho más libre de la música. Empecé componiendo conceptos y música para formaciones de cuarteto más arreglada y cerrada, y en mis últimas dos grabaciones he llegado a unas concepciones más libres y abiertas, tanto a nivel compositivo pero ante todo a nivel interpretativo, he ido a buscar la libertad de los componentes del grupo. Es decir, liderar pero sin hacer de líder sino que juntarnos unos músicos y que cada uno diga lo que tenga que decir pero libremente.

JCA: Me gustaría que comentaras con respecto a tu primer trabajo en solitario “Seis cuentos musicales”, un trabajo conceptual sobre la figura del cineasta francés Eric Rohmer.
GdV:
Este trabajo está basado en los seis cuentos morales de Eric Rohmer. Rohmer tiene una obra de seis películas que son los seis cuentos morales, de ahí viene el título del compacto que se refiere a los seis cuentos morales. La idea del compacto que es yo soy un gran fan de la obra cinematográfica de Rohmer y me llamó mucho la atención que su cine no hay música alguna. Rohmer trabajaba con la idea de no incluir nada extra en su films y por tanto no ponía música en sus películas. Por eso los títulos de los temas hacen referencia a una película de Eric Rohmer, y se encuentran puestos cronológicamente en el mismo orden que se llevaron a cabo las películas. En base a algunas imágenes, a las películas y a todo lo que llegué a leer sobre Rohmer empecé a componer un tema por película. Además tuve la suerte de grabar el proyecto con muy buenos músicos y lo llegué a cuidar mucho este trabajo pues el mismo se acompaña imágenes del fotógrafo Carlos Pericás.

 JCA: Este proyecto visualmente es muy conceptual, comenzando por la portada del disco que se encuentra ladeada.
GdV:
Las fotos están seleccionadas para que cada imagen reflejara cada película. Cada canción en el compacto se encuentra con una imagen concebida por Carlos Pericás. Además se sumó al proyecto una de las expertas que hay en la figura de Erich Rohmer, Glòria Salvadó Corretger, profesora de cine en Barcelona, quien se encargó de la notas del libreto en el interior del compacto titulado «Sobre los Seis Cuentos Musicales de Eric Rohmer».

©Joan Carles Abelenda

JCA: En este proyecto aparece un músico que será importante para ti, David Mengual.
GdV:
Esta grabación es un antes y un después de mi vida académica, pues antes de la misma yo era el alumno de David Mengual. Este disco fue el proyecto final de carrera de mis estudios musicales en Barcelona, Ya tenía en mi mente el llevar a cabo este proyecto y por tanto aproveché la idea que me rondó durante mis estudios para acabar de enfocarlo en el proyecto de final de carrera. David Mengual a lo largo de mi carrera fue profesor mío. Mucho más allá de eso, yo le tenía una gran admiración antes de conocerle por ser un músico al que te ponía mucha atención en los trabajos que publicaba. Musicalmente considero que es una de las personas con más personalidad que hay y conceptualmente todos los trabajos que publica me parecen muy interesantes, me parece un poeta tocando. Incluso algunas ideas del proyecto de Eric Rohmer fueron sugerencias de Mengual. A raíz de este disco se inició una relación que espero que siga muchos años.

JCA: Tu segundo trabajo es a formato de trío, «Three Generations» (Quadrant Records, 2011) con los mismo músicos de «Koiné», el propio David Mengual al contrabajo y Marco Mezquida al piano.
GdV:
Es el primer trabajo con el trío. El origen de este compacto y el del siguiente «The music of Steve Swallow», Quadrant Records, 2013, es que en el 2009 me otorgan una beca para ir a estudiar a Nueva York. Ello me permite aprovechar la sobredosis musical que es una ciudad como Nueva York. Fue una experiencia para mí en todos los sentidos, y uno de los proyectos que estuve gestando durante mi estancia en Nueva York fue la de una formación en trío clásico de piano, contrabajo y batería. Estuve mirando y escuchando muchos tríos así como estudiando muchas formaciones. Llegué a componer algunos temas y a mí vuelta a Barcelona ya tenía claro quiénes eran los músicos que quería que conformasen el trío.

JCA: ¿Tenías claro que la música era compuesta para unos músicos determinados?
GdV:
Tenía unas composiciones en base a que músicos iban a tocar esa música, más que la idea de un trío. Solo faltaba que me dijeran que sí. Además yo soy muy partidario de las personas, de los colores, de componer para que una persona me dé un color determinado en la música. No creo en los nombres y sí en las posibilidades musicales que un músico me puede aportar, por eso para mi primer trío pensé en Marco Mezquida y David Mengual.

Además con este trabajo de «Three Generations» tuve un gran reconocimiento y me empezaron a llamar de fuera, tocamos por toda el territorio nacional y el compacto cosechó muy buenas críticas. Ello permitió que tuviéramos muy buena relación entre los tres músicos, lo que ha permitido que a día de hoy continúe nuestra relación.

©Joan Carles Abelenda

JCA: Llegamos a tu tercer trabajo como líder, «The music of Steve Swallow» (Quadrant Records, 2013), en donde cambias los planteamientos llevados a cabo hasta el momento. El trabajo es eléctrico y dedicado a la figura del músico estadounidense Steve Swallow.
GdV:
En este compacto no hay ni un tema mío sino que todo son composiciones de Steve Swallow, es un pequeño homenaje que llevé a cabo. El germen de este disco también se deriva de mi estancia en Nueva York. Soy un gran admirador del baterista Adam Nussbaum, contacté con él y me dijo que tocaba en un club en Nueva York y me comentó que podía pasar a verlo. Para mi sorpresa esa noche tocaba el baterista con el contrabajista Steve Swallow a quien me presentó. Fue a raíz de esa noche que empecé a estudiar la música de Swallow en profundidad. A la vuelta a Barcelona en mi casa hacía unas sesiones en donde venían algunos músicos y fue allí donde empezamos a practicar los temas que tenía de Steve Swallow, para ello llamé a Jaume Llombart, de quien soy un gran admirador, hasta que al final el proyecto quedó plasmado en compacto.

JCA: En este compacto aparece la presencia de otro músico con quien has tenido una estrecha relación, Víctor de Diego.
GdV:
Llevo colaborando con Víctor de Diego desde hace mucho tiempo, además también fue profesor mío y siempre ha confiado en mí. Con él he grabado tres discos. En este disco que comentamos fue uno de los integrantes del proyecto de Swallow.

JCA: Y llegamos a tu más reciente trabajo para el sello discográfico Fresh Sound New Talent «Koiné», otra vez en formato de trío y con los mismo músicos de «Three Generations», David Mengual al contrabajo y Marco Mezquida al piano.
GdV:
Este trabajo es una evolución del disco «Three Generations», tiene una maduración en varios sentidos. Tuvimos la suerte de poder tocar mucho como trío, el grupo concierto tras concierto va evolucionando y cambiando. De ahí nace “Koiné”, de tocar y tocar durante mucho tiempo, y en donde el repertorio que se toca no tiene nada que ver con el de «Three Generations». Ha sido una evolución no solo de la música sino del concepto del trío a medida de hacer muchos conciertos. Así mismo, también hay una evolución de los componentes del grupo, los músicos han crecido a nivel musical debido a la evolución propia y natural de cada uno.

JCA: El nombre del proyecto, “Koiné, también tiene su connotación conceptual. Lo podrías aclarar.
GdV:
La palabra me la sugirió un amigo mío, pero la idea personalmente la tenía clara. Como te he comentado el grupo venía de tocar mucho, y sus integrantes tenían sus propias experiencias y su propio «background» musical. Teníamos tres lenguajes diferentes pero a la hora de reunirnos y de tocar trabajábamos para un lenguaje común. Hablando con este amigo personal y comentarle esta idea, me dijo que en filología a eso se le llamaba “koiné”. Y me explicó que en la Grecia antigua el «koiné» es el lenguaje que unifica dialectos para que todas las personas puedan entenderse. Me pareció una idea preciosa que tres personas con lenguajes diferentes, unidos intentamos construir un “koiné”, un lenguaje común de expresión.

JCA: Siendo un trabajo en donde tú eres el líder, la presencia de Mezquida y Mengual es importante pues en el mismo hay composiciones de todos los integrantes, lo que hace al mismo un proyecto grupal.
GdV:
Es un proyecto grupal sin duda alguna. Yo no enfoco el trabajo como si fuera el líder. Yo soy el líder del proyecto pero los demás integrantes del grupo tienen su importancia en el mismo. En el grupo hay un sonido Mezquida, hay un sonido Mengual y por su puesto también hay un sonido Del Val.

JCA: En el proyecto hay temas de los tres músicos pero así mismo hay otros temas que no me atrevería a decir que son “standards” propiamente dichos, sino que son temas muy poco conocidos e interpretados de Keith Jarrett, de George Gershwing, o de Antonio Carlos Jobim. ¿Tenías también está intención de no caer en un repertorio cánonico de «standards»?
GdV:
No tengo nada en contra de los «standards». A mí me gustan las canciones, en el sentido general. Soy un enamorado de la música brasileña y de la música cubana. Me gustan las canciones sin tener nada en contra de los conocidos temas de repertorio.

JCA: Antes has señalado que hay una parte de Marco Mezquida y una parte de David Mengual en «Koiné». ¿Qué parte de Gonzalo del Val podemos reconocer en este trabajo?
GdV:
Encuentro que este trabajo es un momento importante de maduración en mi carrera. Me reconozco al cien por cien en lo que explico a nivel musical.

Además en este trabajo no hay una pretensión de tocar de una manera determinada. Pasan cosas pero están ocurriendo de forma tranquila, esta es una de las claves del trío para mí, es decir tocar muy honestamente lo que cada uno pueda aportar y hacerlo sin ninguna pretensión. Nos juntamos y tocamos. Así de sencillo.

JCA: ¿Y esta parte de Gonzalo del Val que podemos reconocer como ha servido para concepcionar la formación canónica de trío, piano-contrabajo-batería?
GdV:
En mi estancia en Nueva York tenía muy claro como debían sonar las canciones del formato de trío. En este proyecto en concreto la evolución del sonido de grupo ha sido muy natural, y ha sido principalmente una evolución de grupo.

 JCA: ¿Éste grupo y con estos músicos en concreto que posibilidades existen de crecimiento y de recorrido?. En España no hay una tendencia a estabilizar a los grupos, muchos se crean para grabar un compacto o un proyecto y luego desaparecen.
GdV:
Sí, eso es algo que no me gusta de la escena musical que existe. Hay algunos que existen, pero hay muy pocos. Es por ello que con este grupo me gustaría seguir haciendo cosas, pues es evidente que tiene más recorrido para llevar a cabo. Creo en la concepción de grupo, creo en la línea argumental de un grupo. Por ejemplo, en el trío de Brad Mehldau cuando se cambió el batería de Jordi Rossy a Jeff Ballard, eran dos tríos diferentes, totalmente diferentes.

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