ISSN 1989-1938
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Revista de pensament musical en V.O.

Entrevista con Amandine Beyer


CARME MIRÓ

La violinista francesa que des de fa una quants anys viu a Vigo, és una de les millors intèrprets de música barroca. A Berga, dins els FeMAP, vàrem tindre l’oportunitat de poder parlar amb ella. Aquí teniu la nostra agradable conversa.

©maria ivanova

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Carme Miró: ¿Cómo surgió Gli Incogniti?
Amandine Beyer:
El grupo nació ahora hace justo diez años, en 2006; yo ya había tocado en diferentes formaciones barrocas. En Suiza conocí a la cembalista Anna Fontana; también, en la época de estudios en Suiza, conocí al violista Baldomero Barciela, que es mi pareja. A Alba, que es de Berga, la conocí en otro momento. Queríamos hacer música, especializarnos en música barroca.
Gli Incogniti es un grupo de geometría variable que va cambiando y aumentando de intérpretes según el repertorio. Ahora bien, el núcleo del grupo somos cinco, Anna, Baldo, Alba y Francesco. Nos queríamos llamar Los errantes pero este nombre ya existía. Así seguimos buscando y encontramos l’Academia degli Incogniti, fundada en Venecia por Giovanni Francesco Loredano en el siglo XVII; no era una academia de música sino de cultura en general. Nos fascinó darnos a conocer como Gli Incogniti. A partir de aquel momento, siempre buscamos música alegre, ligera y muy agradable de escuchar y, también, música de compositores desconocidos. Hacemos mucho repertorio “Incognito” y justamente en el repertorio del concierto de hoy, interpretamos una Suite de Nicola Matteis (un autor algo desconocido) cuyo quinto movimiento se llama “Movimiento incognito”.

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CM: ¿Cómo empezaron?
AB:
Empezamos con un concierto en Santiago de Compostela y con unas grabaciones de la discográfica francesa Zig Zag Territoires. Llegamos a esta discográfica con otro grupo con el que hacíamos mucho repertorio de música francesa. Después de poco tiempo ya formamos Gli Incogniti. Zig Zag Territoires nos ayudó mucho: daba ritmo a nuestras aspiraciones.
Tener este apoyo fue muy importante para el grupo. A pesar de que esta discográfica ya ha desparecido, sigo en contacto con el ingeniero de sonido de Zig Zag con quien seguimos trabajando. Los primeros discos que grabamos fueron los conciertos de Bach; de este modo nos encontrábamos para los conciertos en los que alternábamos programas bastante creativos (de compositores desconocidos) con música más conocida para no desconcertar al público.Hicimos, el año pasado, algunos programas con música de Händel y una Pasión de Reinhard Keiser (una obra muy poco conocida).
Nunca he deseado que el grupo sea una formación fija y que los músicos solamente hagamos esto. Prefiero que las personas del grupo toquen con otros conjuntos, y hagan otras actividades musicales como la docencia, porque se me hacía muy difícil hacerme responsable de una empresa musical de estas características. Estoy muy contenta porque hemos conseguido tener un núcleo de base y siempre nos alegra volvernos a encontrar solo por el placer de hacer música.

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CM: ¿Cuál es el barroco que más le atrae?
AB:
Tanto en la docencia como en la interpretación lo que más me interesa es el repertorio de todo el diecisiete, ya sea italiano, francés, etc. Me gusta Jean-Féry Rebel, Johann Rosenmüller, Johann Pachelbel, Nicola Matteis, y como no, me encanta Claudio Monteverdi. La música de todo este siglo me apasiona. Y como violinista, estoy más propensa a interpretar Antonio Vivaldi; en el próximo disco, que saldrá dentro de dos meses, hemos grabado los conciertos para dos violines de Vivaldi, con Giuliano Carmignola. Hay que recordar que Vivaldi escribió unos treinta conciertos y hemos escogido los menos conocidos.Tocando esta música me siento muy bien.
En Gli Incogniti hay gustos muy diversos, aunque a decir verdad, nuestro grupo interpreta mucho a los compositores italianos del barroco.

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CM: ¿Cómo ha evolucionado su visión de la música desde la dirección?
AB:
Buena pregunta (ríe)… es difícil de responder porque a mí no me gusta la dirección propiamente dicha. Es verdad que yo decido quien va a tocar, porque me gusta tocar con personas que nos entendamos, que la “química” de nuestros caracteres sea buena. Me gusta que el grupo funcione anímicamente, como una familia. Esto es muy normal; la mayoría de grupos hacen audiciones para escoger los músicos. Este es el ámbito donde tengo un cierto “poder” (por lo demás, no me hacen ni caso -ríe- casi siempre con razón…). La verdad es que somos un grupo muy democrático. A mí no me gusta ser dirigida y por este motivo no me gusta dirigir.

CM: ¿Ha trabajado música contemporánea?
AB:
Sí, muy a menudo, porque mi hermana toca el piano y no hace música antigua. Con ella hacemos música contemporánea. Tengo un alumno que nos está componiendo una pieza para dos hermanas cantando y tocando…Del mismo modos que no me gusta dirigir, no me gusta pensar en planteamientos. Las cosas surgen por si solas. Por ejemplo, a mi me gusta mucho la danza y ahora estoy trabajando con dos bailarines, Anne Teresa de Keersmaeker de Bruselas y con Boris Charmatz que es un bailarín y coreógrafo genial que trabaja en Rennes. Con ella vamos hacer los conciertos brandemburgueses; su compañía se llama “Rosas”. Esta mezcla de música barroca con la danza se hace bastante.Tenemos previsto estrenarlo en 2018.
También estuve trabajando con el musicólogo y violinista Olivier Fourès que ha preparado una edición crítica de la obra instrumental de Vivaldi. Él es el autor de los textos de nuestros discos; toca muchas veces con nosotros. Con Olivier estamos desarrollando un poco la parte teatral, la escenificación de los Gli Incogniti.

CM: ¿Cuáles son los retos que surgen para mantener unido Gli Incogniti y avanzar artísticamente?
AB: Creo que deseo que envejezcamos ahí juntos porque hemos aprendido mucho juntos. Las cosas fluyen entre nosotros y creo que queremos ir en esta dirección de asentar las cosas que funcionan bien y seguir buscando. Este es nuestro reto. Lo que me gustaría es tener más presupuesto para poder hacer más proyectos y para invitar a muchos músicos a tocar. Siento mucho orgullo cuando llevo dieciocho personas a trabajar en algún proyecto musical. Y lo más triste de esta situación, en la que han bajado tanto los presupuestos para proyectos musicales, es que cuando estas delante de los alumnos no sabes muy bien qué esfuerzo les has de pedir porque no sabes si van a encontrar trabajo…Vamos a ver como evoluciona la sociedad ante este problema.
Ahora estamos preparando la celebración de nuestro décimo aniversario con un concierto benéfico en un hospital infantil en la ciudad de una señora que dirige un teatro en Gradignant, al lado de Bordeaux, un lugar que nos ofrece muchas veces para ensayar. Queremos hacer más trabajo social. En casi todas nuestras giras, siempre hay un momento para dedicarnos a las escuelas y otros lugares con necesidades culturales.

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