ISSN 1989-1938
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Revista de pensament musical en V.O.

Carmine Miranda


El violoncelista Carmine Miranda acaba de presentar un trabajo de investigación: “Decoding the Schumann Cello Concerto”, (“Descodificando el Concierto para Violoncelo de Schumann”). En esta entrevista, Miranda nos habla de su investigación, de cómo descubrió un código basado en el nombre de su esposa Clara Schumann. Dicho estudio ha sido publicado recientemente en la revista musical especializada The Musical Times (vol. 157, n. 1934, primavera de 2016).
Carmine Miranda ofrece su versión sobre el complejo mundo de Robert Schumann para los lectores de Sonograma Magazine.
©Carmine Miranda

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Acaba de editar un disco en el que revela la descodificación de una obra de Robert Schumann. ¿Qué significa descodificar una obra?
Básicamente, en el discurso de la historia, no solo en la música sino en el resto de artes, incluyendo la arquitectura y muchas más, siempre ha habido cierta previsión de incluir simbología o código dentro de una obra de arte. Cuando se trata de la música y de la música clásica pasa lo mismo. Esta tradición proviene ya de la antigüedad y llega hasta hoy, y también se da en el caso de los compositores de la época medieval como Johann Sebastian Bach y en el caso también de Schumann.
Los historiadores saben que Schumann tuvo un cierto interés en incluir códigos dentro de sus composiciones. Un ejemplo está en la pieza titulada “Carnaval para solo piano”: en la mayoría de la pieza, cualquier tipo de mensaje que el compositor quiere colocar, lo deja saber también al público en medio del título de la pieza. Debido a ese caso y a la historia conocida, Schumann tuvo un gran interés por parte de los descodificadores. También ha habido mitos y teorías sobre el “Concierto para cello en la menor”, escrito por el mismo compositor. Uno de dichos mitos, conocido por los chelistas, es que el segundo movimiento fue dedicado a su esposa, pero no ha habido ningún recurso para comprobarlo. En mi artículo pretendo explicar cómo descubrí que el compositor escribió un código dentro de la pieza, basado en una melodía muy sencilla compuesta por tres notas: mi, la y do.
Un acorde de la menor. Lo que hace el compositor es utilizar distintas notas y con ellas pintar un mar completo. Es decir: pinta y escribe la pieza completa de forma en que cada movimiento es una variación de las tres notas del tema principal. Lo que yo descubrí, por medio de un método de codificación llamado la clave inglesa, utilizado en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, es que el compositor codificó dentro del tema principal cada letra del nombre completo de su esposa: Clara Josephine Schumann. Y de eso se trata básicamente el proceso que hice.

¿Por qué cree que es importante descodificar una pieza como la del Schumann?
En el caso de este compositor, varios analistas han apuntado que sufrió en sus últimos días de algún tipo de condición mental. Hay diferentes teorías según las cuales el compositor sufrió de esquizofrenia, tenía complejos de multipersonalidad… Prácticamente la teoría apunta a que el compositor sufrió una decadencia mental. Esta pieza en particular ha sido muy criticada durante toda la historia y en los últimos 40 años se ha convertido en parte popular del repertorio chelístico. La razón por la que ha sido criticada es la manera en la que el compositor la escribió. Por ejemplo, en ella empieza frases que luego corta. Para muchos no enlazar la frase de principio a final no tiene sentido, pero yo pienso que este análisis es erróneo. Muchas personas dicen que la pieza es el producto de una persona que mentalmente no estaba bien. La importancia de esta pieza es que no muestra la relación entre la condición mental del compositor y su condición de profesional musical; es decir, la decadencia mental no se ha plasmado como ha ocurrido con otros compositores o pintores. Cuando una persona padece esquizofrenia, eso se ve reflejado claramente en su arte: es la mejor manera de ver físicamente el sufrimiento mental del artista. En este caso, todo lo que hizo Schumann con la pieza fue muy intencional, él estaba muy seguro de lo que estaba escribiendo en ese momento. Descodificar es importante porque nos ayuda a nosotros, los chelistas, y a los músicos en general, a tener mejor conocimiento de lo que pasó en la mente del compositor durante un periodo de tiempo difícil para él. Un periodo de tiempo de mucho estrés mental que confirma el hecho de que la pieza prácticamente fue dedicada a su esposa Clara Schumann. Otra razón por la que es importante descodificar es que nos permite pensar en un tipo de interpretación diferente a las que ya se han hecho en tiempos pasados.

©Carmine Miranda

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¿En el futuro va a volver a descodificar alguna otra pieza de Schumann o de otro compositor?
Quién sabe. Fue un proceso que comportó muchos años de búsqueda académica, cantidad de libros e información. No es fácil. Pero de algo sí que estoy seguro: si Schumann incluyó código en otras piezas, seguramente seguirá este mismo parámetro, ya que los seres humanos somos criaturas de hábitos. Cuando hacemos una cosa la repetimos; sobre todo él, con su fascinación por la criptología. Estoy seguro de que hay otras piezas codificadas y espero que los que puedan leer mi trabajo, ya sean músicos, historiadores o intelectuales, puedan expandir mi terea y hacer su propio descubrimiento. Pero siempre con razón y no al azar. Se necesita una prueba física y concreta.

¿Cuánto tiempo ha tardado en hacer este descubrimiento y escribir este trabajo?
Más de 5 años. En mi trabajo se analiza justamente ese parámetro que el compositor ya había usado en otras piezas. He analizado esta pieza y también composiciones de tiempos medievales como por ejemplo piezas del compositor Joaquin Desprez, quien era también muy famoso por incluir simbología y por jugar con la numerología dentro de sus composiciones. Eso, cómo he explicado en la primera pregunta, viene de la tradición de incluir mensajes en las obras. No es algo que apareció de la nada, pero sí que me tomó muchos años de búsqueda académica. Cabe añadir que, como instrumentista y solista, he tenido que estudiar la pieza muy profundamente y tocarla varias veces. Por muchas razones fue un proceso que duró más de 5 años.

©Carmine Miranda

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Después de haber descodificado la pieza seguro que ha interpretado la obra de forma diferente.
Claro que sí. Cuando se trata de interpretar obras, especialmente obras que se han escrito años atrás, no tenemos, lamentándolo mucho, ninguna máquina del tiempo que nos permita viajar al pasado y preguntarle al compositor cómo quiere que tal pieza sea interpretada. El deber primario de los músicos es hacer realidad, es decir, interpretar, algo que comenzó en la cabeza de un compositor. La única cosa que tenemos es la partitura que el compositor nos dejó escrita en un pedazo de papel. Por supuesto, la experiencia que se gana también estudiando, tocando y leyendo ayuda a dicha interpretación. El trabajo de un buen músico consiste en leer más allá de lo que está escrito físicamente en el papel. Leer punto por punto y coma por coma es muy fácil; la dificultad del arte está en tratar de interpretar más allá de lo que está escrito en un pedazo de papel. Eso es una de las cosas que también me inspiró a hacer este descubrimiento. Gracias a mi experiencia en la interpretación, considero que ya sabía cómo interpretar la pieza, pero los diferentes pedazos todavía no encajaban bien. Cuando hice este descubrimiento para mí fue prácticamente como descubrir una voz, un mensaje del pasado del compositor. Esto me hizo entender no solo la escritura desde un punto teórico sino también desde el punto interpretativo, desde el primer movimiento hasta el final. Entendí que la pieza básicamente consiste en variaciones de un tema compuesto con tres notas. Este descubrimiento me ayudó a entender por qué el compositor escribió el ritmo, las conversaciones entre el chelo y la parte orquestal; por que básicamente esta pieza es una pieza al estilo italiano, al estilo de los grandes maestros, una pieza muy operística, una conversación constante entre violonchelo y orquesta, un “toma y dame”. Este descubrimiento solidificó y engranó mis conocimientos, me permitió juntar todas las piezas y aplicarlas de una manera interpretativa en la grabación que hicimos.

Para acabar quería preguntarle también si va a hacer un estreno de la obra de Schumann en Europa.
Voy a volver a estar por Europa muy pronto. Lamentándolo mucho, aunque me gustaría visitar España, tengo que ir dónde salen oportunidades. Todavía no me ha salido ninguna invitación aquí pero si me sale, Sonograma va a ser la primera en saberlo. Voy a estar por Europa a principios de diciembre pero no he memorizado ni las fechas ni los lugares. Si quieren saber más pueden visitar mi sitio web en Internet (http://www.carminemiranda.com), en el que podrán descubrir dónde toco.

Entrevista realitzada per Kristina Elisa Haavamägi

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