ISSN 1989-1938
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Revista de pensament musical en V.O.

Microcosmos de Béla Bartók


SECCIÓ A CÀRREC de CARLES GUINOVART I RUBIELLA

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Partitures


El “Microcosmos” es la  más perfecta síntesis del lenguaje bartokiano. El estudio del principal corpus pedagógico de Bartók reclama un acercamiento a sus procedimientos compositivos. Su eclecticismo, su amplitud de planteamientos, hacen de esta obra un resumen de las corrientes musicales que tuvieron lugar a lo largo de la primera mitad del siglo XX.

“Microcosmos” en el doble sentido del término, dice Pièrre Citron: mundo para los pequeños y mundo que resume en miniatura el universo musical entero. Puede plantearse como un diccionario de términos musicales, un vocabulario, una lengua madre, dirá aún G.Kroó.
Aunque se trata de una obra pedagógica dirigida a los alumnos de piano puede extraerse de ella, a través del análisis, un estudio teórico estilístico de efectos extraordinariamente  positivos para la composición musical. El hecho mismo de que se trate de pequeñas piezas, la mayoría de ellas sumamente breves, facilita el acercamiento y permite observar, en estado larvado,  importantes elementos compositivos  del siglo XX. Se convierte así en lo que podría entenderse como un magnífico tratado progresivo de composición pianística.
Desde planteamientos rigurosos, casi ascéticos, como el de la “posición fija2 en el teclado, encuentra los recursos para una auténtica geometría del contrapunto, una geometría que se hace presente en la audición a través del diseño motívico y la simbología del dibujo y su ritmificación, el trazo y su nervatura, influyen en el carácter de la pieza. Tenemos así una comunicabilidad de gran riqueza de medios basada en el sabor ancestral de los modos arcaicos (nº 32, 34, 37, 40, 48, 55…); pentatonías (51, 61, 78, 105); simetrías estructurales que en ocasiones  generan un mismo digitado en ambas manos, como los nº 12, 72,  131, 140, aunque la simetría esta mucho más presente en el Microcosmos de lo que parece; politonalidad, nº 70, 105, 125; ritmos que rompen la regularidad de la barra de compás (búlgaros y otros) como los 82, 100, 103, 113, 115, 126, 133;  estudio sutil de las sonoridades y la disonancia: 63, 102, 107, 124, 142, 144; piezas para canto y piano, el 65, que procede del diálogo del nº 14, el 74 y 95 y 127; modo octófono ( tono-semitono en sucesión), 99, 101, 109, 141; fricción disonante con carácter expresivo, el 59, 62 , 143 ( acorde gamma) y 103; paseos por la tradición , Homenaje a J.S. Bach, nº 79, o a la manera de Bach, nº 77, 91, 92, 141, 145; a Scumann, nº 80; a Chopin, 97, a Couperin, 138; piezas de carácter exótico, 52, 58, 61, 109, 146 y un larguísimo  etcétera que muestra la gran riqueza y variedad de procedimientos capaces de despertar en el alumno nuevos reinos de sensaciones. De no acercarse con prejuicios, la práctica del “Microcosmos” es un estudio fascinante que llegan a disfrutar con entusiasmo incluso los más pequeños.
La breve muestra analítica que presentamos, la ofrecemos en función de esta variedad que caracteriza la obra, como un mosaico de caracteres entre las piezas de este nivel elemental y, por tanto accesible a cualquier estudiante de piano.

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