ISSN 1989-1938
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Revista de pensament musical en V.O.

Flamencos “Phoenicopterus roseus”


ELOÏSA MATHEU

Durante una reciente visita a Doñana para grabar sonidos, tuve la oportunidad de observar y escuchar el barullo de miles y miles de flamencos, bien apiñaditos formando una gran mancha rosa que se extendía a lo ancho del agua. Un espectáculo! Al parecer, ese bando estaría formado por unos 20.000 individuos, según me dijeron.

Estas aves parecían estar de cháchara, contándose historias o, al menos, diciéndose unos a otros y sin parar, ojo! Yo estoy aquí. Porque aunque a nosotros el sonido que producen nos parezca de lo más simple, como un crocróc-crocróc en diferentes tonos graves o agudos, roncos o mas nasales, los flamencos poseen un sentido del oído bastante bueno y son capaces de distinguir a su pareja entre el bullicio del enorme bando.

©Privat

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Los flamencos crían en colonias y los nidos están muy cerca unos de otros, de manera que los adultos, cuando regresan al nido, se reconocen mediante llamadas de contacto y de este modo evitan confundirse y aterrizar en el nido de otra pareja del que sería expulsado sin contemplaciones. Unos días antes de eclosionar el (generalmente) único huevo, el polluelo emite pitidos que los adultos escuchan y aprenden a reconocer y, al tiempo, los adultos producen unos sonidos graves que a su vez el polluelo aprenderá a distinguir. A los pocos días de nacer el pollo abandona el nido y se une a otros pollos formando lo que se conoce como guarderías. Los adultos visitan cada día la guardería para alimentar exclusivamente a su pollo, al cual llaman mediante sus voces de contacto y éste sólo responde a las llamadas de sus progenitores.

Mientras observaba y grababa el bando de flamencos, pudimos aproximarnos a un pequeño grupo, distante del mayor, que estaba especialmente activo haciendo display, un comportamiento ritualizado que estimulará el apareamiento. En grupo, las aves muy erguidas estiran sus largos cuellos y la cabeza, girándola de un lado a otro y abriendo y cerrando las alas rápidamente, mostrando la coloración contrastada de rosa y negro. Todo ello acompañado de numerosas vocalizaciones.

Son aves en general ruidosas, raro es observar un bando en silencio. Emiten también diferentes vocalizaciones según las situaciones, por ejemplo para señalar un peligro, o en vuelo para mantenerse en contacto.

Grabaciones:

  1. Gran bando de miles y miles de flamencos de cháchara, 00:30
  2. Grupo en display, se escuchan bandos de anátidas de fondo, alzando el vuelo. 00:40

Estas grabaciones formaran parte del proyecto Alas de la Noche de Museos Científicos Coruñeses, con financiación de la Fecyt, y se realizaron en la finca Veta la Palma, con la colaboración de la Casa de la Ciencia de Sevilla.

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