ISSN 1989-1938
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Revista de pensament musical en V.O.

In tabla, experiencia de un (non) échec


OCTAVI RUMBAU

El pasado 23 de octubre presenté al público barcelonés uno de mis últimos trabajos, In tabla,para tabla[1], percusión múltiple y electrónica, a cargo del percusionista Rémi Durupt. Este proyecto no hubiera podido salir a la luz sin la Beca a la Producción Musical de la Fundación Phonos y sin el apoyo de la Oficina de Suport a la Iniciativa Cultura (OSIC) del Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya.

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©Octavi Rumbau

En este artículo quisiera abordar In tabla para incidir fundamentalmente en dos aspectos: la relación entre tecnología y música por un lado, y, por el otro, la improvisación como técnica de composición mediante el trabajo de colaboración con el intérprete. Se trata de dos reflexiones que a primera vista no parecen tener conexión alguna, pero que, no obstante, en esta obra han ido íntimamente de la mano. Si la primera constituye una obsesión recurrente en mi trabajo, la segunda, es una auténtica novedad en mi música, lo que ha transformado mi percepción sobre el fenómeno compositivo.
Advierto al lector que no pretendo sistematizar ni establecer cátedra alguna, sino reflejar una experiencia de dos años de trabajo en la cual el grado de colaboración no fue ni determinado a priori ni se pretende metodizar a posteriori. En efecto, In tabla nace como una “cosa” y termina siendo otra “cosa”. Quizás sea esta indeterminación la clave del éxito de una fructífera colaboración.
Finalmente añadir que este artículo está escrito para toda clase de lector, ya sea el músico especializado como el lector profano. La razón principal que me ha llevado a tomar esta opción es la importancia que a mi parecer tiene hoy en día lograr acercar la nueva música de creación al público; se trata de una de las problemáticas de nuestro arte que puede transformarse, en parte, mediante la pedagogía y la divulgación de los propios creadores.

Tecnología vs Creación

Ensayando en casa de Rémi Durupt (Paris) ©Octavi Rumbau

Como se ha dicho anteriormente, el proyecto In tabla se desarrolla a lo largo de dos años de trabajo gracias, en un primer momento, a la colaboración del ingeniero del MTG (Music Technology Group) de la Universitat Pompeu Fabra, Ajay Srinivasamurthy y, en un segundo, a la del percusionista francés Rémi Durupt, pieza clave de esta aventura. Estas dos colaboraciones corresponden a su vez a las dos fases de desarrollo del proyecto; dos fases muy distintas pero ambas bien necesarias: la segunda no podría entenderse sin la primera.
La primera fase de investigación se basó principalmente en el estudio morfológico de la tabla, poniendo la mirada en sus características músico-semánticas en relación a la música tradicional india. A partir de esta primera aproximación, me centré en el desarrollo de un entorno de detección en tiempo real que permite analizar los diferentes bols[2] mediante la descripción acústica del sonido. Dicho de otra manera, que el ordenador sea capaz de catalogar los bols de la tabla mientras el percusionista está tocando: esta idea abría mi imaginación a un extraordinario universo casi infinito de posibilidades.
Para eso, Ajay Srinivasamurthy apuntó cuáles podrían ser los parámetros acústicos más relevantes que permiten distinguir un bol de otro, teniendo en cuenta que, en el caso de la tabla, el pitch (tono) no es un parámetro relevante ya que éste varía según el instrumento (e incluso durante la ejecución del mismo).
Sin entrar en los detalles técnicos sobre la naturaleza de estos descriptores y el propio entorno tecnológico desarrollado, conseguí alcanzar un porcentaje de detección más que razonable cuya fiabilidad quedara directamente ligada a la velocidad de ejecución y/o complejidad de los patterns rítmicos. Así que, tras alcanzar con relativo éxito este primer objetivo del proyecto, sólo quedaba incorporar esta tecnología en un contexto musical sobre papel.
Como se ha dicho en la introducción, el rol de la tecnología en el proceso compositivo ha sido y es una constante en mi trabajo, partiendo de la subordinación tecnológica frente a la idea musical. Sin embargo, este equilibrio entre idea y artefacto no siempre resulta ser un camino fácil, más aún cuando el fetichismo de la tecnología musical está hoy en día más en boga que nunca (yo mismo me siento a veces atrapado por ello). A más rigidez tecnológica, más difícil lo tiene la imaginación del compositor para encontrar una brecha donde poder inmiscuirse; y, a más ligereza tecnológica, más pobre resulta ser el material sonoro a emplear. Un buen compromiso no parece un objetivo nada evidente.
Tras varios encuentros con Rémi Durupt, empecé a observar que la tecnología desarrollada no acababa de adaptarse a lo que andábamos buscando. Más forzaba su inclusión, más me alejaba de mi propuesta musical. Paradójicamente, la decisión que hizo avanzar el proyecto de manera decisiva fue la renuncia a usar dicho entorno de detección. En ese instante, esta renuncia la viví como un pequeño échec (este término francés me parece más apropiado que la enfática palabra “fracaso”), sin embargo fue clave, consciente o inconscientemente, para clarificar la ideas que iban a conformar la obra definitiva. Como decía aquél: “componer es el arte de descartar”.
Con la distancia, creo poder afirmar que uno de los “descuidos” de origen fue el hecho de partir de la tradición india como un elemento estructural y no como un elemento de inspiración. La frontera entre ambos enfoques es muy fina, pero cuando uno coquetea con cualquier tipo de música tradicional, hay que estar siempre alerta. Otro “descuido” fue indudablemente partir de una problemática tecnológica cuya conexión con un contexto musical ya presentaba síntomas evidentes de ser un verdadero atolladero.

¿Componer en colaboración?

Hoy en día existen diferentes formas de trabajo entre un intérprete y un compositor, desde la clásica relación “toca lo que está escrito y punto”, pasando por el “¿qué puedes hacer con el instrumento?”, hasta el “toca lo que te dé la gana en este pasaje”. Esta categorización, aún siendo ex profeso caricaturesca, refleja a grosso modo el actual abanico de colaboración en un proceso de creación musical. Aunque, como veremos a continuación, esta cooperación puede llegar a ser una mezcla de alguno de estos métodos, e incluso, una confluencia de todos ellos a la vez.
Con Rémi Durupt colaboro desde 2011 tras la creación de una obra mixta[3] para vibráfono, En rythmoi. Desde esta primera cooperación, hemos ido participando en diferentes proyectos cuyo nivel de colaboración no siempre ha sido el mismo.
En el caso que nos atañe, y tal como se ha dicho en la introducción, nada fue predefinido de antemano, tal como describo a continuación.
En un primer momento, fijé un plan de trabajo que partía del estudio de la tabla y de la música tradicional india. De este proceso de investigación, se realizaron una serie de test que fueron continuamente cotejados por Rémi Durupt, ya sea desde su dimensión puramente instrumental[4], como en su interacción con la tecnología de detección de los bols. La reciprocidad de ideas en este inicio del trabajo fue esencialmente unidireccional, en el sentido más habitual de la conexión entre compositor e intérprete.
Sin embargo, a partir del échec antes descrito, esta relación evolucionó de una manera grata y sorprendente. El intercambio de ideas empezaba a fluir en ambas direcciones creando un nuevo espacio de creación que nos permitía confluir hacia un terreno completamente desconocido para mi.

Improvisación controlada

Una de las primeras conclusiones a la cual llegué tras este nuevo escenario y cuyas consecuencias desconocía en ese instante, concierne un asunto tan vital como es el de la escritura; y, en concreto, el grado de autonomía que debo otorgar al instrumentista en su relación con la electrónica.
En este sentido, el principal escollo que pude reparar en la primera fase de creación fue la dificultad de impregnar mi música de la esencia de libertad que caracteriza la música tradicional india. Cuando hablo de libertad, aludo a esa frescura que desprende esta música por el hecho de no poseer repertorio escrito y basarse esencialmente en la transmisión oral. Así que mi intención de partida de In tabla fue poder reflejar ese grado de frescura pero dentro de un marco formal y estructural plenamente definido.
Para ello, en este nuevo escenario descrito anteriormente, empiezo a trabajar junto a Rémi Durupt sin ninguna partitura previa pero con un guión formal ligado a una electrónica completamente definida (electrónica en tiempo diferido)[5]. La electrónica deviene la “partitura” sobre la cual empezamos el proceso de búsqueda de los elementos instrumentales que conforman la obra: la electrónica es el elemento generador de lo instrumental. Sin entrar en los detalles sobre la naturaleza de la electrónica, lo que daría para otro artículo, quisiera centrarme en cómo se desarrolla este guión formal.
La preparación del esquema formal de In tabla consiste en la descripción de los elementos rítmicos y tímbricos más relevantes y la evolución temporal de cada una de las subsecciones a lo largo de cincuenta minutos de música. El timming permanece fijo pero su interior y sus “deformaciones temporales” son conducidas por el intérprete. La sincronización entre instrumento y electrónica queda, por un lado, a merced de la capacidad memorística del intérprete en cuanto a poder recordar el contenido de la electrónica[6] y del guión formal de la obra y, por otro, al uso de un simple cronómetro durante el concierto que permite al intérprete tener en todo momento una referencia temporal durante los cincuenta minutos de música. Una herramienta tan elemental como un cronómetro también permite sincronizar cuando sea necesario y de manera exacta un evento electrónico con uno instrumental.

Anotaciones de Rémi Durupt escritas en un billete de tren

Anotaciones de Rémi Durupt escritas en un billete de tren

Las improvisaciones internas y controladas descritas en el párrafo anterior se trabajan de tal manera que, pasmosamente, entre una versión y otra no hay apenas diferencia[7]. Esta interesante paradoja, me lleva a introducir varias consideraciones al respecto. En primer lugar, requiere por parte del compositor de una confianza total hacia la persona que interpretará tu música. En este sentido, es de capital importancia que el compositor tenga la capacidad de conceder parte de su espacio creativo. En segundo lugar, es primordial un conocimiento, incluso diría afinidad, de la estética musical del compositor por parte del intérprete; nuestras experiencias profesionales en común ayudaron en conseguirlo. Y, en último lugar, destacar el indescriptible azar de la interacción humana: no hay nada más eficaz para el éxito de un proyecto que el remanso de lucidez y entendimiento que se logra con una buena cerveza en la mano.

Rémi Durupt durante el estreno de In tabla

Rémi Durupt durante el estreno de In tabla

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[1] Instrumento de percusión membranófono propio de la música tradicional india, aunque también lo podemos encontrar en Pakistán, Afganistán, Nepal, Bangladés y Sri Lanka.
[2] Los bols son los golpes con los que se hace sonar la tabla. Cada uno de ellos corresponde a una sílaba mnemónica. Un conjunto de bols forman la tala (secuencia rítmica que impregna la música tradicional india para percusión).
[3] Llamamos música mixta a una obra que mezcla instrumentos acústicos con dispositivos electrónicos.
[4] Desde un punto de vista instrumental, me concentro en aspectos relacionados con la nomenclatura, los patterns rítmicos y la dimensión tímbrica del instrumento.
[5] La electrónica en tiempo diferido hace referencia a una electrónica concebida previamente en estudio y no en directo. Por el contrario, el tratamiento en tiempo real se genera en vivo durante el concierto.
[6] Una de las dificultades en este sentido se debe a la propia naturaleza de la electrónica. Ésta se basa en complejas texturas que evolucionan lentamente desde un punto de vista tímbrico y que contienen poco elementos claramente perceptibles y resaltables a los que el intérprete pueda “agarrase”.
[7] Posteriormente al estreno, concebí una partitura que trata de definir con la máxima precisión posible las improvisaciones controladas.