ISSN 1989-1938
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Revista de pensament musical en V.O.

BASKET BEAT: (Deporte), Arte y Transformación Social con pelotas de baloncesto


Secció a càrrec d’ORIOL FERRÉ

AUTOR: JOSEP Mª ARAGAY BORRÀS

Una metodología que usa los balones de baloncesto para acceder a la experiencia artística con una mirada de transformación social.

El porqué de la unión entre el deporte y la música

Música y deporte son dos de las manifestaciones culturales más masivas en todos los lugares y contextos sociales. Las dos prácticas favorecen la construcción de la identidad individual/colectiva y se han establecido como dos de los pilares fundamentales del ocio así como de las actividades extra escolares de todos los niños y jóvenes de multitud de países.

A pesar de que encontramos multitud de exitosos proyectos de música accesible que aglutinan centenares de miles de jóvenes (seguramente el referente más mediático sea el Sistema de Venezuela), en nuestro país y, de hecho en la mayoría de ellos, el deporte gana todavía con creces la carrera de las actividades extra escolares ante la -a menudo conservadora y elitista- formación musical. Y es que parece que los amantes del deporte, argumentando que la práctica deportiva supone un beneficio global para las personas, ya hace años que han logrado que los ciudadanos sean participantes o usuarios en lugar de espectadores o público -como todavía se consideran a menudo los ciudadanos en relación a la cultura- (Antich, 2011).

Es popularmente sabido que la música, presente en todas las culturas del mundo, compromete de forma integral y completa a la persona teniendo efectos directos en todos sus niveles. Y es que la práctica musical, que requiere de concentración en el “aquí y ahora”, permite incluir a personas diversas en una misma acción y se puede dirigir a trabajar áreas específicas como la comunicación y el lenguaje; la psicomotricidad; las interrelaciones sociales; o las áreas cognitiva y emocional.

Así, atendiendo que el arte genera -incluso a veces más allá que el deporte- repercusiones y beneficios a escala social para el conjunto de la población, nuestro interés es que los ciudadanos accedan al arte como productores/creadores. No obstante, dominar técnicamente un instrumento, formar parte de un grupo de teatro que interpreta a Shakespeare o sentir el bienestar físico, psíquico y emocional que se desencadena de la práctica artística, son frecuentemente palabras mayores (a veces inalcanzables) para todos aquellos que no forman parte de “la élite”.

Con estas preocupaciones, el esbozo de lo que será Basket Beat nace durante la primavera del 2009 de la mano de Josep Mª Aragay como un trabajo académico para la asignatura Recursos Psicocorporales del Dr. Lluís López en el Máster en Musicoterapia de la Universidad de Barcelona. En el octubre del mismo año se inicia como proyecto en la Fundación Ribermúsica (cerrada en Junio de 2012). La idea se centraba en aprovechar el deporte para facilitar el acceso a la música desde un lugar reconocible y agradable para los jóvenes, convirtiendo la pelota en nuestro instrumento de percusión.

La accesibilidad como motor de la experiencia

Seguramente las barreras arquitectónicas son las más reconocidas en esta sociedad que presume de tomar conciencia, no obstante estamos rodeados de estructuras que nos impiden ser en plenitud. Imaginad si miramos más allá de una cosa tan esencial como la movilidad física o el derecho a la vivienda y observamos el ámbito de las artes o de la creatividad. Nos encontramos un sinfín de prejuicios y dificultades económicas, geográficas, culturales, burocráticas, estilísticas y formativas (para citar algunas) que nos alejan de tener oportunidades artísticas de calidad como protagonistas. Es lo que en el caso de la música, Queralt Prats denomina barrera musical, todo aquello que surge de la sociedad y se establece como barrera entre la música y las personas.

Basket Beat se preocupa fundamentalmente de romper barreras entendiendo que la música es “algo” muy amplio donde tienen cabida muchas formas de expresión, creación o educación/aprendizaje. Teniendo esto en cuenta, el proyecto nació enseñando música a equipos de baloncesto porque los practicantes de este deporte tienen unas cualidades adquiridas que los acercan a ella. A continuación explicamos las dos principales:

1) Se supera la desmotivación e irregularidad que muestran algunos jóvenes hacia el aprendizaje de la música, enseñándola a un equipo de baloncesto y utilizando la pelota así como los recursos psicomotores del propio deporte como pilares del proceso (y es que el adolescente, el joven y el adulto participan en actividades culturales en función -entre otros motivos- del interés que le despiertan). Detrás de nuevos ejercicios de bote y pase de balón, poco a poco se desenmascara la vivencia y los contenidos musicales. En otras palabras, nos apoyamos sobre la pasión/vínculo que significa jugar a baloncesto, sobre una estructura ya formada, para tener una experiencia musical.

2) Los participantes empiezan a tocar un instrumento que ya hace tiempo que practican. El dominio técnico de cualquier instrumento depende –en gran medida- de la regularidad y frecuencia en la que lo estudiamos y, en este caso (si trabajamos con un equipo de baloncesto), ya dominamos nuestro instrumento para hacer música. El paso adelante lo otorga el significado que de forma progresiva damos al bote del balón (el ruido de la pelota contra el suelo se transforma en sonido) y cómo lo ordenamos en el tiempo (de “pasos” pasamos a compases).

INTERÉS PASIONAL Y COTIDIANO +TÉCNICA INSTRUMENTAL ADQUIRIDA= ACCESIBILIDAD

Una oportunidad única para crecer: el viaje de Basket Beat

Después de muchos talleres cortos y un proceso exitoso de 3 años con un grupo de jóvenes en el Raval de Barcelona[1], en abril de 2013 emprendimos un viaje autogestionado con el deseo de aprender de experiencias artístico comunitarias, conocer otros profesionales así como divulgar y evaluar el proyecto para sistematizarlo en metodología.

Visitamos 150 proyectos que usan el arte para trabajar con comunidades y realizamos 60 talleres de Basket Beat que nos llevaron a trabajar con casi un millar de jóvenes, estudiantes y profesionales de contextos desfavorecidos y diversos de Gran Bretaña, Francia, Colombia, Perú, Uruguay, Brasil, Sudáfrica, Estados Unidos, Canadá, España y Holanda.

Aunque se apoyó el trabajo en grupos y/u organizaciones ya establecidas y en el vínculo que los “referentes” de estas tienen con los participantes, cabe decir como debilidad del proceso de investigación que no dejamos de hacer lo que los ingleses llaman “parachuting”, es decir, se desembarcó en contextos nuevos que no conocíamos con suficiente profundidad para realizar actividades que a veces no interesaron o que otras veces -comprensiblemente- tocó menospreciar para mantener ciertas dinámicas o roles en el grupo. En la misma línea, debido a que muchos talleres fueron cortos: a) debemos contextualizar los resultados como informaciones recogidas en momentos iniciales y b) no podemos valorar la dimensión comunitaria de la propuesta.

A falta de analizar los 300 cuestionarios que recogimos de los participantes y así poder triangular la información con la observación comunicativa y los grupos de discusión, podemos reflexionar alrededor de algunas fortalezas del proyecto/metodología:

1) Superamos el vínculo excluyente con el deporte cuando se ha mostrado repetidamente que la pelota es un objeto suficientemente cotidiano y presente en nuestras vidas como para que no sea necesario que los participantes sean practicantes de baloncesto. Melissa Villegas, psicóloga y actriz en la “Asociación Caminos de Esperanza Madres de la Candelaria” en Medellín, escribe que en esas pocas horas pude sonreír como niña creando sonidos que se grabaron en mi corazón […] Cada rebote de balón rememoró mi infancia y adolescencia.

2) A diferencia de lo que puede pasar con otros lenguajes artísticos como el teatro o incluso con otros instrumentos musicales como el violín, Basket Beat ofrece rápidamente la oportunidad al participante de sentir que está haciendo música. Laura Barron, directora de “Instruments of Change en Vancouver”, explica -después de un taller- que los participantes ejecutaron conjuntamente patrones razonablemente complejos en un tiempo impresionantemente corto. De hecho, Michael Rosen, director de “Más Movement Dance School” también en Vancouver, va más allá y nos cuenta que los participantes no solo tocan música conjuntamente, también la crean en un periodo de tiempo muy corto.

3) Aunque la metodología nació como una estrategia para la acción social, los maestros de música de escuelas, conservatorios, universidades o proyectos de educación no formal valoran la corporalidad del trabajo y la comprensión física de conceptos musicales y manifiestan su interés para incorporar la metodología en sus prácticas cotidianas. Yannick Val, responsable de la orquesta del Colegio Alfred Sisley (“L’orchestre a l’école”) en París, cuenta sorprendido que en solo dos días los alumnos integraron conceptos de pulsación y duración que nosotros nos conllevan meses de trabajo en clase.

4) Basket Beat facilita el desarrollo de la persona en las áreas emocional, comunicativa, psicomotora, cognitiva y social. Micaela Fisher, responsable del “Proyecto de Jóvenes de la Diócesis” en Quibdó, escribe -después de un taller de 25 horas- que los participantes aprenden a concentrarse, fortalecer sus sentidos y su coordinación, experimentar su conciencia corporal, […] desarrollar su potencial creativo y estimular su memoria. También en este sentido se descubre la capacidad que tiene la práctica para “metanivelarse”. Los participantes necesitan salir de ellos mismos para escuchar su sección y el conjunto de secciones; se entrena la atención periférica. Cabe decir que todo esto puede trabajarse en cualquier práctica artística, deportiva o académica y como explicaremos en el apartado “Fundamentos del Basket Beat”, el hecho diferenciador es qué hacemos nosotros con una pelota de baloncesto y en grupo para que se entrenen diferentes habilidades personales.

Hemos diagnosticado que el área social/dimensión grupal tiene una magnitud especial. Y es que los límites de la pelota como instrumento requieren de la colaboración de los otros. Rasia Friedler, directora del proyecto “SaludArte” en Montevideo, explica que el taller configuró un espacio de encuentro entre los adolescentes, tanto con el otro como consigo mismo. En la misma línea Julio Gali, promotor de las “Escuelitas de baloncesto para niños con Síndrome de Down” en Uruguay, explica que Basket Beat estimula el trabajo colectivo ya que propone un nosotros antes que un yo.

5) En otro sentido, la práctica de Basket Beat supone un cálculo temporal añadido más complejo del que estamos acostumbrados a realizar (en cuanto requiere de más precisión). Cuando fuera del coche -por ejemplo- el copiloto se da cuenta que tiene las llaves y las lanza a la persona que va conducir, el objetivo del copiloto es que el conductor coja las llaves (el momento preciso en que lo haga no es importante). En Basket Beat el momento en el tiempo en que la pelota impacta con el suelo es primordial porque de ello depende la música que creamos. Y es que la principal característica de Basket Beat es que la emisión del sonido grave se produce sin contacto entre el instrumento y la persona que lo hace sonar. Pues además de poner en funcionamiento mecanismos habituales en la percusión como la lateralidad, el equilibrio, la postura, el movimiento o la energía corporal se introduce la percepción espacio-temporal que significa controlar la trayectoria de la pelota desde nuestra mano hasta el suelo porque esta suene en el momento que lo tiene que hacer.

Referentes

Durante el viaje nos hemos reafirmado en la originalidad e innovación de Basket Beat cuando usamos el deporte para aprender música con una mirada de transformación social. Aunque no hemos descubierto ningún proyecto con esta secuencia lógica y amplitud (uso del deporte para hacer música y para la transformación) sí que hemos encontrado numerosos referentes parciales desde la práctica de los que podemos/debemos beber y sintetizamos de la siguiente manera:

1) Las primeras experiencias que tenemos que citar son aquellas que usan elementos cotidianos para hacer música o presentar productos artísticos. Seguramente la más famosa es la compañía internacional “Stomp”: cubos de basura, mecheros, escobas o pelotas de baloncesto para ofrecer un espectáculo que fusiona danza, teatro y música. En este apartado también tendríamos que citar maestros de la percusión corporal como Keith Terry o Javier Romero Naranjo así como la composición para pelotas “ Bouncing (for 4 basketball balls)” de Frank.J. Cogollos.

2) En la dirección conceptual contraria a Basket Beat, encontramos proyectos que usan la música para la formación deportiva. Seguramente la experiencia más significativa sea el método “Music Basketball” de Massimo Antonello en Italia. Su trabajo como exjugador de baloncesto y entrenador consiste en vincular canciones con ejercicios de baloncesto para generar un entrenamiento divertido, emocional y más eficiente.

3) El tercer bloque influyente, y seguramente para nosotros el más relevante, es lo que de muchas maneras diferentes englobamos en la idea de cultura para la acción social. Experiencias que tienen como común denominador el hecho de utilizar el arte y/o deporte como herramienta para conseguir metas que no tienen necesariamente relación directa con el producto artístico. Prácticas que persiguen, por encima de unos éxitos estéticos, un beneficio o mejora social (Palacios, 2009).

Como hemos dicho anteriormente, visitamos durante 2013 y 2014 más de 150 proyectos con lo que se nos hace muy difícil escoger un proyecto que nos haga más luz que los otros en nuestro camino. En el ámbito del deporte nos gusta destacar el programa nacional Fútbol por la Paz y la asociación entre la Fundación Tiempo de Juego y la Corporación Otra Escuela en Colombia por la realidad increíble que vivimos en los Altos de Cazucá en Soacha: nos fascinó como más de 600 niños y niñas se auto organizaban en un campo de fútbol y el interés de las organizaciones en sistematizar su metodología.

En el ámbito del arte podemos citar (por nombrar algunos): el movimiento socio político “Cultura Viva Comunitaria” en Latinoamérica por su capacidad de aglutinar experiencias y hacer política desde lo local; el fenómeno nacional “Fora do Eixo” en Brasil por su transversalidad, su capacidad y estrategia de autogestión así como la enorme creación de conocimiento que generan en el ámbito de la información, las nuevas tecnologías y la gestión cutural; “Arena y Esteras” en Perú por el compromiso y fusión del artista con su comunidad; la organización “Mind Builders” en Estados Unidos por los trabajos de investigación que dirigen los propios participantes para reconocer sus historias y las de los otros; el proyecto “Wired4music” en Inglaterra por el poder y responsabilidad de los jóvenes en crear sus propios proyectos y participación; la “Red de Escuelas de Música de Medellín” por incorporar profesionales sociales que se preocupan de la parte humana de aprender música; o la red “Arts Health BC” en Canadá por su recopilación de conocimiento en arte y salud así como por su esfuerzo para ayudar a los proyectos artístico comunitarios a saber contar su trabajo mediante infográficos.

4) Finalmente, en cuanto el proyecto siempre ha tenido como meta la inclusión de todos los participantes, más allá del deporte adaptado, los deportes inclusivos que practican conjuntamente personas con diferentes capacidades consideramos que son interesantes de seguir de cerca. Para nosotros el máximo exponente es Baskin, creado en una escuela de Crepona y practicado en más de 40 clubs de Italia. Se trata de una evolución del baloncesto donde juegan chicos y chicas de diferentes edades a los que se les asigna un rol en función de sus capacidades.Sonograma-Esquema-General-Final

Fundamentos de la metodología Basket Beat

Una vez hemos explicado resumidamente el contexto, el concepto, la historia, las influencias y los objetivos/beneficios del proyecto, vamos a reflexionar alrededor de las principales columnas sobre las que construimos nuestro trabajo.

DESDE LA EDUCACIÓN SOCIAL
El primer pilar tiene que ver con el hecho que el proyecto está diseñado por un educador social/musicoterapeuta. Basket Beat promueve el aprendizaje/disfrute/creación musical desde elementos determinantes como la participación, la diversidad, la identidad cultural, la justicia, el sentido de pertinencia a una comunidad o la cohesión.

DEMOCRACIA CULTURAL + TRANSFORMACIÓN SOCIAL
No estamos ni solo haciendo música ni solo realizando una actividad al servicio de la educación social; sino que independientemente que trabajemos con estudiantes universitarios de Animación Sociocultural en París, con jóvenes en situación de riesgo de la periferia de Sao Paulo o con trabajadores de una gran empresa de ropa en Barcelona, educación musical y desarrollo personal resultan un binomio indivisible.

LA PELOTA COMO EJE CENTRAL
Basket Beat convierte la pelota de baloncesto en nuestro instrumento, un membranófono esférico con sonido indeterminado, que emite el sonido grave cuando la botamos contra el suelo (“DUM”) y el sonido agudo cuando la picamos con la mano abierta y los dedos separados (“TAK”).

Como hemos explicado anteriormente hemos tomado conciencia que la pelota es algo cotidiano y habitual en la infancia de la mayoría de las personas. En este sentido, casi por arte de magia, cuando damos una pelota a un joven, joven adulto, adulto o persona mayor, se produce una conexión entre el participante y su infancia que rememora sonrisa y espontaneidad evocando juego y movimiento. Sin duda, un buen sitio desde el que empezar a trabajar. En el caso del joven además, se le suma frecuentemente el interés por la pelota y su relación físico-energética con ella. Es decir, la contención y motricidad fina a veces contrayente que requieren instrumentos como el violín, la guitarra o el clarinete (en primeros estadios de formación) quedan lejos de la terrenidad y motricidad gruesa emancipadora que comporta el balón.

Precisamente en la pelota encontramos la principal limitación de la metodología cuando los sonidos del balón son pocos y la magnitud del movimiento para producirlos provoca que no podamos ejecutar individualmente combinaciones de sonidos con subdivisiones pequeñas o con tiempos rápidos. Curiosamente esta limitación se ha convertido en nuestro leitmotiv en tanto que para crear fragmentos ricos musicalmente necesitamos asociarnos con el otro. En este encuentro aparece el conflicto que, como educadores, músicos y terapeutas, usamos para entrenar habilidades comunicativas, emocionales y sociales: la colaboración es la solución.

LA METODOLOGÍA, NUESTRA IDENTIDAD
Más allá de que a medio y a largo plazo la práctica artística genere frecuentemente impactos positivos en el desarrollo personal de los participantes casi sólo por el hecho de realizarla regularmente y en grupo, cuando afirmamos que Basket Beat es una herramienta pedagógica intencionada para aprender música así como para transferir valores, conceptos y procedimientos a personas y grupos, es que estamos realmente preocupados para saber qué y cómo tenemos que hacer para que así sea. No es una cuestión de azar o del poder intrínseco de las diferentes disciplinas artísticas (que por otro lado hemos observado y vivenciado en diferentes proyectos visitados) sino que nos hacemos responsables activos del proceso de enseñanza/aprendizaje; promovemos y acompañamos el cambio.

Como escribimos en el artículo Isósceles: Acción Social y Arte cualquier acción de la vida cotidiana puede ser potencialmente educativa […] y es que no es tan importante qué hacemos sino cómo lo hacemos. La metodología, como el conjunto de decisiones organizativo didácticas sobre estrategias y sobre recursos (Parcerisa, 1999), es central en nuestros procesos de cambio constituyéndose parte elemental de nuestra identidad como grupo y organización. En pleno proceso de sistematización y con el deseo de seguir profundizando y evaluando nuestro trabajo, ya podemos dibujar los elementos básicos sobre los que construimos nuestro quehacer.

Convencidos de hacer música en grupo

La agrupación es tan antigua como la existencia del hombre; de hecho, el individuo -desde su mismo origen- desarrolla la mayoría de sus actividades en grupos pequeños. Dejando de lado el porque nos acercamos al otro o nuestra naturaleza social, nacemos en una colectividad y nos construimos por la influencia de esta. La construcción de la psicología social durante los años veinte en los Estados Unidos nos permite entender que todos los grupos funcionan según unos procesos que les son comunes; aún así -a menudo- pasamos por la escuela, trabajo, clubes, asociaciones o barrio sin tomar conciencia de sus dinámicas internas. En cambio, nuestra calidad de vida pasa -en cierta medida-, por cómo estamos con los otros (y con nosotros mismos).

El grupo es más creativo que cada uno de los sujetos aislados, también puede diluir las personalidades individuales ofreciendo un refugio desvinculante; el grupo no depende tanto de los ritmos individuales de las personas que lo forman pero a la vez el trabajo puede desarrollarse a ritmos desesperadamente lentos; el trabajo en equipo disfruta de mayor arbitrariedad y fundamentación en la toma de decisiones, pero a veces, los grupos -con una estructura deficiente- concentran un exceso de responsabilidades en una parte pequeña de este. Hoy en día, a lo mejor más que nunca, es importantísimo saber estar y ser en grupo. Pues qué mejor manera que aprenderlo pasando un buen rato haciendo música. En este punto nuestro marco teórico principal que reinterpretamos en nuestras sesiones de Basket Beat es:

a) Training Group: Una invención pedagógica que consiste, sobre todo, a construir un grupo que sea a la vez sujeto y objeto de experiencia: cada cual aprende a diagnosticar el funcionamiento de los pequeños grupos observando in vivo, dentro del grupo del que se forma parte aquí y ahora, los diversos mecanismos característicos de la vida de todo grupo. Es un formación acelerada en la que siempre existe la figura de un líder de formación pedagógica y psico sociológica: el perceptor (animador), un espejo que no emite ni directrices ni juicios de valor sino que intenta comprender y ayudar al grupo interviniendo a través de reformulaciones así como interpretaciones.

b) Stop moments: momentos de riesgo, momentos de oportunidad que pueden provocar un nuevo cuestionamiento (Appelbaum, 1995) y que sobretodo permiten reflexiones significativas e inspiradoras.

El trabajo sobre el grupo y nuestra metodología también se apoyan en la Teoría General de sistemas de Bertalanfly, la Teoría del Campo de Lewin, la perspectiva sistémica ecológica de Bronfenbrenner o el paradigma social de la complejidad.

El acompañamiento y la relación satisfactoria con la música

Esta parte de la metodología se refiere a dos estrategias transversales siempre presentes en nuestra manera de trabajar. Son las bases de nuestro -lo que en catalán llamamos- “tarannà”, una determinada sensibilidad/forma para hacer las cosas (a nuestra manera). En primer término el acompañamiento socio educativo (a), contrapuesto a conducir o dirigir, como el caminar al lado de alguien que va hacia su objetivo (Planella, 2003) y en segundo, una caja inacabable de valores y recursos (b) que hacen del aprendizaje musical una experiencia saludable y plena son los dos elementos claves.

a) Según Freire, el proceso de liberación y emancipación social no se hace desde una estructura de relación en la que el educador libera a los sujetos, sino desde un proceso de trabajo con ellos, en el que unos y otros se embarcan en una conquista conjunta de emancipación. Hablamos de acompañamiento socio educativo ya que nosotros como educadores nos implicamos, vinculamos, queremos, reconocemos al otro, construimos relaciones recíprocas, fomentamos el uso de la palabra… A menudo decimos que la principal finalidad del acompañamiento es la autonomía (Planella, 2003); pero si la participación del propio grupo en el desarrollo, en la gestión o en la toma de decisiones no se fomenta desde el principio del proceso de enseñanza-aprendizaje será imposible lograrla. Así pues, una de las cosas más maravillosas que hemos aprendido es dar espacio al grupo para que emerjan las -siempre sorprendentes- capacidades de sus miembros y del conjunto. Continuamente el grupo es más creativo que el educador.

b) Aunque igual que en el acompañamiento deberíamos citar decenas de autores, nos sentimos muy reflejados con la caracterización que Irina Capriles hace sobre los procesos de enseñanza-aprendizaje musical: la experiencia Musical de Crecimiento.

1) Gratificante: la inversión de tiempo, esfuerzo y atención se ve recompensada inmediatamente por el logro de un objetivo específico, pequeño o grande, que perdure en el tiempo.
2) Estimulante: despierta el interés, la curiosidad y las ganas de saber y hacer más.
3) Plástica: sus contenidos y recursos pueden adaptarse a cualquier realidad o limitación física, mental o emocional del alumno o del colectivo, aunque sea una experiencia puntual.
4) Dignificante: los alumnos o participantes perciben que están recibiendo algo de valor y que ellos lo merecen.
5) Segura: un espacio de tiempo en el que se aplazan las tensiones y nos sentimos relajados (el vocabulario, el tratamiento y el lenguaje no verbal tiene que establecer y fortalecer una relación de respeto y confianza en un ambiente liberador).
6) Estructurada: se percibe con claridad un principio y un final, una organización que transmite orden y seguridad al participante.
7) Estética: identifica valores de belleza, equilibrio y armonía.
8) Frecuente: la experiencia tiene que poder reproducirse a corto plazo e idealmente incorporarse a la vida del individuo.
9) Progresiva: aunque usa el recurso didáctico de la repetición, incorpora dificultades y novedades en cada nuevo encuentro.
10) Fraterna: sentimiento de hermandad que sentimos hacia aquellos con los cuales compartimos la música.
11) Memorable: una experiencia que evocamos con placer.Sonograma-Esquema-Fonaments-BB-Final

En el esquema resumimos la manera en la que enfocamos nuestra metodología para aprender música y entrenar habilidades para la vida. Estamos preparando una publicación extendida para explicar Basket Beat en profundidad y ejemplificar todas las intersecciones entre parámetros musicales y habilidades para la vida en forma de ejercicios.

*  *  *

Notes

[1] Podéis conocer el trabajo en Barcelona con el documental de Youth Policy http://vimeo.com/36265323 o el de la Televisión de Cataluña http://www.ccma.cat/tv3/alacarta/programa/Basquet-beat/video/4405212/

Bibliografía

– Aragay Borràs, Josep Maria (2014). Isósceles: Acción Social y Arte. Una aproximación -en proceso- desde la Educación Social a las artes comunitarias. En http://www.sonograma.org/2014/06/isosceles-accion-social-y-arte/
– Aragay Borràs, Josep Maria (2014); Diversitats. Interculturalitat i música per la cohesió social i participació; en http://quadernsanimacio.net; no 19, enero de 2014; ISSN: 1698-4404
– Aragay Borràs, Josep Maria (2014). La música comunitaria desde la educación social. La experiencia de la Fundación Ribermúsica: Bàsquet Beat y Riborquestra; en http://www.eduso.net/res/ ; 20 de Febrero 2014.
– G. Lapassade (1974). Grupos, Organizaciones e Instituciones: La Transformación de la Burocracia. Gedisa
– Fels (2012). Collecting Data through Performative Inquiry: A Tug on the Sleeve. Simon Fraser University, Canada.
– Parcerisa, A.; (1999). Didáctica en la educación social : enseñar y aprender fuera de la escuela. Graó, Barcelona
– J. Planella. Fonaments per a una pedagogia de l’acompanyament en la praxi de l’educació social. Revista Catalana de Pedagogia [Societat Catalana de Pedagogia] Vol. 2 (2003), p. 13-33