ISSN 1989-1938
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Revista de pensament musical en V.O.

Música, creatividad y Ecología Emocional


MARIA MERCÈ CONANGLA

JAUME SOLER

Que pueda hacer tan sólo de mi vida una cosa sencilla y recta
parecida a una flauta de caña que tú puedas llenar de música.

RABINDRANATH TAGORE

 

Nuestro dilema: ¿Creatividad o destructividad?

Tanto a nivel individual como social, la opción creativa alterna con la destructiva produciendo, en un caso, el aumento del bienestar y el desarrollo humano y, en el otro, un sufrimiento intenso y retroceso en el proceso de humanización. A lo largo de la historia humana se han producido destrucciones masivas y brutales extinciones: los incas, los aztecas, minorías étnicas y religiosas, guerras mundiales… pero también ha habido explosiones creadoras muy fecundas como ocurrió en la Atenas del siglo V a J.C. cuando surgió la democracia y la filosofía [1]. Los humanos llevamos incorporado el germen de la creatividad. Hemos inventado el lenguaje, la pintura, la música, la escultura, la danza, los mitos, los cuentos, las religiones, la arquitectura y realizado avances tecnológicos inimaginables, pero también llevamos con nosotros el germen de la destructividad que nos puede mover a actuar a ciegas y sin moral. Llegados a este punto es importante preguntarnos qué elegimos: ¿formar parte del problema de la humanidad o ser parte de la solución?

Boxes of sillence Nº 45. Fotografia intervinguda. Any 2012 ©Norberto Sayegh.

Boxes of sillence Nº 45. Fotografia intervinguda. Any 2012 ©Norberto Sayegh.

 

La ecología emocional, el arte de vivir vidas sostenibles

¿Conocemos nuestra casa emocional? Oikos=Casa; Logos=Conocimiento. Este es el significado etimológico de Ecología Emocional.

Se trata de aprender a gestionar nuestro mundo afectivo de tal forma que la energía que nos aportan nuestras emociones podamos invertirla en crecer como personas, aumentar la calidad de nuestras relaciones y mejorar el mundo que habitamos. Para conseguirlo trabajamos cuatro grandes áreas: Territorios, Energías, Clima y Vínculos y hemos generado una metodología propia aplicando el modelo de ser humano CAPA (Personal Creativa – Amorosa – Pacífica- Autónoma). <www.ecologiaemocional.org>

La Ecología Emocional propone elegir la creatividad como respuesta a los retos de la existencia. La música contiene en si misma muchas respuestas. Ella nos permite conectar con nuestra casa emocional, con fuentes de energía afectiva limpias, renovables y sostenibles, cultivar la cultura de la paz, mejorar el clima y vincularnos desde el amor.

 

La compulsión creadora

Universo: Uni – verso: Una canción

Existe una fuente de energía universal. Nos rodea. Está ahí aunque no la veamos. Es una fuente de energía limpia, sostenible y no contaminante. Contiene todos los colores, todas las músicas, todas las imágenes, todas las ideas, todas las emociones, todas las palabras… Todo flota ahí, esperando a ser cazado por alguien que se conecte a esta fuente. Y para hacerlo es preciso aprender a calmar nuestra mente, centrarnos, focalizar nuestra atención, afinar los diales de nuestros sentidos, cultivar la sensibilidad y crear un silencio interior que nos permita acceder a la fuente de creatividad.

¿Por qué hay personas tan creativas y productivas mientras que otras, a pesar de sus grandes cualidades y aptitudes, no plasman en nada concreto estas capacidades? ¿Por qué para unas supone un esfuerzo tan grande ser creativo mientras que otras, una vez dado el primer paso, consiguen fluir fuera del tiempo y centrar su energía hasta lograr lo que se proponen?

Nuestro cuerpo es una máquina que requiere cuidados. Si nuestro hardware no está bien, por bueno que sea el software que tengamos no vamos a conseguir resultados.  Nuestro cerebro capta las ondas de energía que nos rodean mediante unos receptores adecuados: los órganos de los sentidos; la mente receptiva evita el exceso de filtros que distorsionan y eliminan las informaciones; los centros cerebrales traducen e interpretan los estímulos y les dan sentido, aportando una carga emocional que les da significado a la vez que los relacionan con nuestra experiencia individual. Con todos estos materiales bien combinados podemos imaginar nuevas y mejores realidades. ¿Acaso no es mejor crear nuestra realidad que resignarnos a ella? Quien es creativo en un aspecto de su vida lo puede ser en todos a la vez. Sólo será preciso que se dé permiso para serlo y deje fluir esta fuerza.

Boxes of sillence Nº 7. Fotografia intervinguda. Any 2012 ©Norberto Sayegh.

Boxes of sillence Nº 7. Fotografia intervinguda. Any 2012 ©Norberto Sayegh.

 

El poder de la música

Cantar significa utilizar la voz del alma.
Clarissa Pinkola-Estés

La música es como un láser que tiene la capacidad de penetrar en nuestras entrañas y acceder a aquellos territorios emocionales a donde no llega la palabra para recuperar recuerdos que parecían perdidos en nuestro cosmos interior.

La música es mágica porque es un lenguaje emocional común a la humanidad entera, que no sabe de lenguas diferentes, de procedencias, de clases sociales: sentimiento en su estado más puro. Incluso a las plantas y a los animales les gusta la música.

La música es curativa, nos permite abrir nuestra fuente de lágrimas y nos estimula a caminar y a abrir paso con alegría. El canto es la voz del alma. ¿Por qué ya no cantamos tanto? ¿Quien recuerda haber oído cantar en los patios interiores de las casas? ¿Hemos perdido el canto espontáneo que expresa nuestras más profundas emociones? ¿No encontramos el camino? Una nana, un aria, el ritmo acompasado de los tambores parecido al latido del corazón humano… la música es una vitamina emocional que es inteligente tomar. La sabiduría popular decía: quien canta, sus males espanta. Cantar para encontrar el camino del alma, esta música necesaria para mantenerla viva.

 

Si la vida fuera una melodía

Si escuchas una escala ascendente, esperas una nota ascendente también, pero, de repente, el compositor te sorprende con una tonalidad grave inesperada: ahí está la emoción y, por ende, la calidad musical.
Patrik Nils[2]

Si la vida fuera una melodía universal, cada ser vivo sería un compositor que con su propio instrumento crearía variaciones, la complementaría y aportaría, en determinados momentos, sus silencios, sus solos, sus acordes… Las melodías, fruto de la aportación de cada uno, se unirían a la melodía esencial de la existencia creando una sinfonía armónica o disonante.

Hay tres condiciones para que el resultado sea bello. Una, es preciso tener presente la melodía base. Desoírla provoca desarmonía. Dos, podemos sorprender y dejarnos sorprender aportando o captando las notas inesperadas que embellecen la melodía de la existencia. Ahí está la emoción y la calidad de una vida. Tres, todos los seres vivos somos un equipo ¿qué sería de una orquesta en la que cada músico fuera a su propio aire desoyendo las instrucciones del director que marca el ritmo, da la entrada, silencia, pausa, marca el inicio y el final? El caos más absoluto.

Así sucede con nuestra vida. A veces no estamos atentos a las señales; prescindimos de los demás músicos; intentamos ser los que hacen más ruido pensando que así nuestra melodía luce más; no permitimos los momentos de solo de los demás y nos sentimos celosos de ellos; queremos marcar el ritmo del grupo o pretendemos tocar la melodía de los violines cuando quizá nuestro instrumento sea el trombón; aceleramos cuando lo que suena es un adagio; nos sentimos insatisfechos del resultado. Realmente, podemos hacerlo mucho mejor.

¿Nos hemos preguntado acaso cuál es nuestro instrumento? ¿Cuáles son nuestras melodías? ¿Qué ritmos podemos seguir y cuáles nos desajustan? ¿Hemos compuesto alguna pieza única o vivimos interpretando las melodías heredadas o antiguas? ¿Nos negamos a participar en la sinfonía conjunta temerosos de perder protagonismo? Nuestra vida no es un solo aunque hagamos solos en algunos momentos. A veces interpretamos duetos, cuartetos, o música de cámara suave; otras, participamos en una gran orquesta. Incluso cuando puede parecer que nuestro papel no tiene importancia, somos piezas clave para el éxito del conjunto.

Nuestra misión es producir nuestra propia música y aportar notas armoniosas a la partitura universal. Pero para que sea así debemos estar atentos a la melodía que suena y a los intérpretes que la crean. Tampoco lo conseguiremos si desoímos nuestro “diapasón interior”. Sin atención viviremos dando traspiés, descompasados, frustrados y desencajados. En cambio, si estamos atentos y presentes podremos sentir el gran gozo de fluir con la gran música de la existencia. El amor lo hará posible.

 

La música está en nuestro interior

O somos territorios responsables o no seremos.

A veces nos lamentamos de que no tenemos suerte o de que la vida no es justa con nosotros. Tal vez pensamos que no disponemos de espacios adecuados para crecer o de suficientes recursos para ser felices. Esto es lo que descubrió al respecto el famoso violinista Niccolò Paganini:

Cuentan que en cierta ocasión el violinista se dispuso a actuar en un gran teatro lleno de un entusiasta público que lo recibió con una ovación. Cuando levantó el arco para empezar el concierto se dio cuenta de que no era su querido violín el que tenía en las manos sino otro. Se sintió muy angustiado pero comprendió que no tenía otra alternativa que empezar a tocar. Dicen que fue el mejor concierto de su vida.
Una vez terminada la actuación Paganini comentó:
–  Hoy he aprendido la lección más importante de toda mi carrera. Creía que la música estaba en el violín pero me he dado cuenta de que está en mi interior y que el violín sólo es el instrumento mediante el cual mis melodías llegan a los demás.

Así es. Dentro de nosotros está la música, la llave del equilibrio o del caos, la semilla de la creación o de la destrucción. Cultivar y cuidar este espacio interior es nuestra responsabilidad y todo un reto.

 

No se podrán llevar la música

¡De qué senderos tan magníficos e inimaginables están compuestas nuestras vidas! Todo es viaje, todo es búsqueda.
Henry Miller

Eduardo Galeano nos narra una preciosa historia llena de esperanza:

Se dice que era un mago del arpa. En la llanura de Colombia no había ninguna fiesta sin él. Para que la fiesta fuese fiesta, Mesé Figueredo tenía que estar allí con sus dedos bailadores que alegraban los aires y alborotaban las piernas.
Una noche, en un sendero perdido fue asaltado por unos ladrones. Iba Mesé Figueredo de camino a unas bodas, él encima de una mula, encima de la otra su arpa, cuando los ladrones se le lanzaron encima y lo molieron a palos.
A la mañana siguiente alguien lo encontró. Estaba tendido en el camino, un trapo sucio de fango y sangre, más muerto que vivo. Y entonces aquella piltrafa dijo con un hilo de voz:
—Se llevaron las mulas.
Y dijo también:
—Se llevaron el arpa.
Y, tomando aliento, rió:
—¡Pero no se han podido llevar la música!

 

Un arma cargada de futuro

La música, de forma parecida a la poesía, es nuestra arma cargada de futuro. Contiene lo mejor del ser humano: sensibilidad, creatividad, belleza, sentimiento, pasión, ternura… Une a las personas, las armoniza para producir algo conjunto; su lenguaje es universal, comprendido por todos. Su lenguaje es primal: el latido de un corazón fue el primer sonido musical.

Música para la paz, música como herramienta de resiliencia, música para entrenar todas las competencias emocionales… música para entrenar la mente, música para acompañar en los mejores y en los peores momentos…

En la película Titánic hay una escena inolvidable en la que el barco se está hundiendo y aún así el grupo de músicos continúa tocando. Ellos saben que sus horas se acaban pero no desisten de los minutos que les quedan. Los viven, intensamente, haciendo lo que mejor saben hacer: creando melodías, tocando para los pasajeros, acompañando su tiempo hasta agotarlo. La música no los salva pero los justifica y los dignifica. Los músicos llenan de sentido y belleza sus últimos segundos de existencia. No se apearon de su vida.

* * *

Referencias:

  • <www.fundacioambit.org>
  • <www.ecologiaemocional.org>

Libros:

  • Emociones: Las razones que la razón ignora. Soler&Conangla &L. Soler. Obelisco
  • Ecología emocional para el nuevo milenio. Soler&Conangla. Zenith
  • Corazón que siente, ojos que ven. Soler&Conangla. Zenith

[1] Neurocientífico investigador de la relación música y emociones. La Contra de La Vanguardia (Lluís Amiguet), 140108
[2] Stephen Jay Gould, paleontólogo