ISSN 1989-1938
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Revista de pensament musical en V.O.

Boulez, Proust y el tiempo: ocupar sin contar


GILLES DELEUZE

Traducción del francés de Jordi Terré*

Boulez ha planteado a menudo el problema de sus relaciones con escritores, poetas: Michaux, René Char, Mallarmé… Si es cier­to que el corte no es lo contrario de la continuidad, si lo continuo se define por el corte, se puede decir que el mismo gesto construye la continuidad del texto literario y del texto musical, y hace pasar los cortes entre los dos. No hay solución general: en cada caso, hay que medir las relaciones, según medidas variables y a menudo irre­gulares. Pero resulta que Boulez mantiene una relación completa­mente diferente con Proust. No una relación más profunda, sino una relación de una naturaleza diferente, y tácita, implícita (aun cuando cite a menudo a Proust en sus escritos).

©Kaisei Yamamoto. n47, Aroma

©Kaisei Yamamoto. n47, Aroma

Es como si se lo su­piera «de memoria» [par «coeur»], por voluntad y por azar[1]. Boulez ha definido una gran alternativa: contar para ocupar el espacio-tiempo, o bien, ocupar sin contar[2]. Medir para efectuar las relacio­nes, o bien, efectuar las relaciones sin medida. Precisamente, su vínculo con Proust sería de ese segundo tipo: ¿Perseguir o ser perseguido («¿qué quieres de mí?»[3]), ocupar o ser ocupado sin contar, sin medida?

«La música siempre ha tenido ese objeto: individuaciones sin identidad, que constituyen los “seres musicales”»

Lo primero que Boulez capta en Proust es la manera como losruidos y los sonidos se despegan de los personajes, de los lugares y de los nombres a los que están en principio vinculados, para formar «motivos» autónomos que no cesan de transformarse en el tiempo, disminuyendo o aumentando, añadiendo o sustrayendo, variando su velocidad y su lentitud. El motivo estaba primero asociado a un paisaje o a una persona, un poco como un indicador, pero ahora es el motivo mismo el que se vuelve el único paisaje, va­riado, el único personaje, cambiante. Es forzoso que Proust invo­que la frasecita y la música de Vinteuil para dar cuenta de esta al­quimia, presente por doquier en La Recherche, y que haga de ella un homenaje a Wagner (aunque Vinteuil se suponga muy diferen­te de Wagner). Boulez, a su vez, rinde homenaje a Proust por haber comprendido profundamente la vida autónoma del motivo wagne­riano, en la medida en que pasa por velocidades variables, atraviesa alteraciones libres, entra en una variación continua que supone una nueva forma del tiempo para «los seres musicales»[4]. Toda la obra de Proust está hecha así: los amores sucesivos, los celos, los sueños [sommeils], etc., se desprenden tan bien de los personajes que se vuelven ellos mismos personajes infinitamente cambiantes, individuaciones sin identidad: Celos I, Celos II, Celos III… Se lla­mará «bloque de duración», «bloque sonoro sin cesar variante», a semejante variable que se desarrolla en la dimensión autónoma del tiempo. Y la dimensión autónoma, no preexistente, que se traza al mismo tiempo que el bloque varía, se llamará diagonal, para seña­lar mejor que no se remite ni a la vertical armónica ni a la horizon­tal melódica como coordenadas preexistentes[5]. El acto musical por excelencia, según Boulez, consiste en trazar la diagonal, cada vez en condiciones diferentes, desde las combinaciones polifónicas, pa­sando por las resoluciones de Beethoven, las fusiones de la armonía y de la melodía en Wagner, hasta Webern que absolutiza toda fron­tera entre la horizontal y la vertical, produciendo bloques sonoros por la serie, moviéndolos sobre una diagonal como función tempo­ral única que distribuye la obra entera[6]. En cada ocasión, la diago­nal es como un vector-bloque de armonía y de melodía, una fun­ción de temporalización. Y la composición musical de la Recherche, según Proust, se presenta de esta manera: bloques de duración siempre cambiantes, de velocidad variable y alteración libre, sobre una diagonal que constituye la única unidad de la obra, la trans­versal de todas las partes. La unidad del viaje no residirá ni en las vistas verticales del paisaje, que son como planos [coupes]armóni­cos, ni en la línea melódica del recorrido, sino en la diagonal, «de una ventana a otra», que permite fundir en un bloque de transfor­mación o de duración la sucesión de los puntos vistos y el movi­miento del punto de vista[7].


* Traducción de «Boulez, Proust et le temps: occuper sans compter», texto publicado en Claude Samuel (ed.), Éclats/Boulez, éds. Centre Pompidou, París, 1986, pp. 98-100.


[1] Deleuze alude al título del libro de entrevistas de Boulez con Céles­tin Deliège: Par volonté et par ha­sard, Seuil, París, 1975. (N. de t.)
[2] Boulez, Penser la musique au­jourd’hui, Denoël/ Gonthier, 1963, p. 107.
[3] Título de la tercera sonata de Boulez. Cf.Boulez «Sonata “que me veux-tu” (Troisième sonate)»,en Points de repère,Seuil/Bourgois, 1981 (trad. cast.: Puntos de referen­cia,Gedisa, Barcelona, 1984, pp. 141-152): sobre la influencia de la literatura (Kafka, Mallarmé, Joyce) en el dominio de la organización y la estructura mental de una obra. (N. de t.)
[4] Boulez, «El tiempo re-buscado», en Points de repère, op. cit.,pp. 236-257 (traducción cast., op. cit., pp. 212-230).
[5] Sobre la diagonal sonora y el bloque de duración, cf.Boulez, Re­levés d’apprenti,Seuil, París, 1966 (trad. cast.: Hacia una estética musical,Mte. Ávila, 1990): artículos «Contrapunto» y «Webern». Y Penser la musique aujourd’hui, op. cit.,pp. 137, 59(«Habría consti­tuido un bloque de duración, e in­troducido una dimensión diagonal que no puede confundirse en ade­lante ni con la vertical ni con la ho­rizontal»); Points de repère, op. cit.,p. 159 (trad. cast., op. cit., p. 149).
[6] Sobre Wagner, Points de repère, op. cit., pp. 243-246 (trad. cast., pp. 218-222); sobre Webern, Rele­vés d’apprenti, op. cit.,p. 372.
[7] Cf.M. Proust, À la Recherche du temps perdu,La Pléiade, I, p. 655 (la unidad de La Recherche siempre es presentada como una diagonal).

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