Revista de pensament musical en V.O.

S – Capítulo III


SOL REZZA

Todo vibra

Retomemos algunos conceptos de los capítulos anteriores.
El sonido es una vibración en un medio elástico. El silencio absoluto es imposible de ser experimentado por un ser vivo; ya que nuestro entorno, como nuestro propio cuerpo, se encuentran en constante vibración, en constante movimiento, atestados de sonidos. Sin embargo, existe en cada uno de nosotros una quietud, un silencio propio, esa quietud puede ser experimentada desde la “observación”.

Pero ¿Cómo podemos transmitir ese silencio? ¿Cómo llegamos a ese silencio? ¿Es posible preparar un espacio en donde cada oyente pueda experimentar su propia quietud, esa inmovilidad?

©Juan Antonio Muro. Root-XVI, 2008

©Juan Antonio Muro. Root-XVI, 2008

El silencio al cual hace referencia el filósofo Jiddu Krishnamurti (Ver capítulo II)[1] por momentos es posible, por momentos es tan inexistente o, mejor dicho, tan impracticable como experimentar el momento del primer principio (wu) al que se refiere Huizhong (Ver capítulo I)[2]. El origen del mundo ¿alguien lo puede experimentar?

Ese estado que llamamos “mente quieta” es posible de ser experimentado por momentos; suena fácil cuando lo plantea Krishnamurti pero en lo cotidiano, hablo en el ámbito de lo personal, no es posible hacerlo de manera constante. Basta detenerse a observar, poniendo en práctica el mismo principio que exige el filósofo, y pronto se dará uno cuenta de que la mente no puede estar quieta todo el tiempo. Hablamos de estados de la mente, de cambios de energía, de formas de observación, de alteraciones de la percepción para poder experimentar el silencio.

El silencio está presente en todo momento; la dificultad radica justamente aquí. En no saber cuándo es que percibimos al silencio. Es como el aire, somos consientes que respiramos, sin embargo, ¿cuántas veces al día nos detenemos a pensar que respiramos? Así mismo nos encontramos con que existen distintos tipos de silencios, distintas formas a las que le adjudicamos el significado de silencio. Esto se debe a que cada ser humano percibe el mundo que lo rodea de formas diferentes.

Ante el silencio no podemos plantearnos el tan famoso y viejo problema “Si cae un árbol en el bosque y no hay nadie ahí para escucharlo, ¿habrá sonido?” (S.S. Stevens, F. Sonido y audición.), porque no podemos asegurar que conozcamos el silencio como reconocemos el sonido. Sin embargo hay algo en ese antiguo problema que es aplicable al ámbito del silencio si consideramos, no la pregunta sino las respuestas dadas por los físicos y por los filósofos.

El silencio está presente en todo momento;  la dificultad radica justamente aquí. En no saber cuándo es que percibimos al silencio. Es como el aire, somos consientes que respiramos oxígeno, sin embargo, ¿cuántas veces al día nos detenemos a pensar que respiramos?

Analicemos este problema desde el silencio:
Los físicos aseguraban que el sonido existía más allá de si alguien lo escuchaba o no; ya que el sonido consiste en ciertos fenómenos físicos que ocurren de manera independiente del individuo. “El sonido es un movimiento organizado de moléculas causado por un cuerpo que vibra en un medio propicio”.¿Será aplicable esta aseveración en el ámbito del silencio? ¿Podemos concluir que el silencio existe sólo porque no hay vibración de un cuerpo en un medio? Es decir, ¿podemos afirmar que lo que le da significado al silencio es el sonido, o sea, la certeza de que un sonido es una vibración?

Sabemos que el umbral de percepción auditiva para el ser humano se encuentra entre las frecuencias que van desde 20 a 20.000 ciclos por segundo.[3] Sin embargo el sonido no sólo es percibido por nuestro oído, sino también por otros sentidos. Las vibraciones del sonido también son apreciadas por nuestro cuerpo. Entonces, ¿es posible que nuestro cuerpo deje de recibir vibraciones y de producirlas?[4] Aquí queda planteada la pregunta.

Ante el mismo problema los filósofos replicaban que no había sonido si no había nadie allí para escucharlo:

“El sonido es una sensación conocida sólo por la mente de quien lo escucha, una experiencia sensible que se relaciona con el aspecto físico y emocional”.

Esta respuesta, quizás, es más cercana a la definición del silencio. Podemos afirmar que el silencio es una sensación conocida sólo por la mente de quien lo escucha, una experiencia sensible que podemos relacionar con nuestra vida física y emocional.

Si es así, entonces, el silencio es una experiencia individual. Entonces ¿Existe un silencio individual y otro colectivo?
La experiencia sonora es una experiencia colectiva e individual. Primero es colectiva porque se da en un ámbito determinado, en un entorno. Ejemplo de esto es el Soundscape (término propuesto por Murray Schafer[5]) o Paisaje Sonoro; segundo: es individual, porque cada individuo percibe los sonidos de formas diferentes, sin embargo es posible una comunicación colectiva mediante los sonidos, es decir un entendimiento colectivo de los mismos (ej. la música, la fonética, etc). ¿Ocurre lo mismo con el silencio?

Partamos de la idea de que callarse o no emitir sonido no es el silencio o, en todo caso, estamos frente a un silencio simbólico. (Ej. Una multitud que hace un minuto de silencio). Mi interés radica en la figura de una multitud buscando silencio.


[1] Ver Capítulo II en la Revista Sonograma Nº010
[2] Ver Capítulo I en la Revista Sonograma Nº009
[3] Las frecuencias de un sonido, es decir, el número de vibraciones por segundo que emite un sonido, no constituyen más que uno de sus aspectos, pero es el más útil para comparar los sistemas sonoros de las criaturas de la naturaleza. La mayoría de los animales pueden oír un segmento mucho más grande del espectro de frecuencias que el que pueden producir. Es decir, no producen sonidos que no pueden oír. (S.S. Stevens, 1979)
[4] Recordemos la experiencia de John Cage en la cámara anicónica en la cual experimenta los sonidos que produce su propio cuerpo. Ver Capítulo I Revista Sonograma Nº009.
[5] Murray Schafer: Es compositor, libretista y director artístico. Es reconocido mundialmente por su participación en el proyecto que unió a artistas del sonido y científicos en pos del estudio y la difusión de los aspectos ecológicos relacionados con el sonido de donde surgió el concepto de ecología acústica, el fue titulado “Wolrd soundscape Project”. Su libro “The Tuning of the World” es uno de los libros más importantes en torno a la ecología acústica y el paisaje sonoro.

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